
Urrá ¡Apague y vámonos!

El alza en las tarifas de luz en Córdoba expone un negocio lucrativo: intermediarios enriqueciéndose a costa de la población, con Urrá en el centro de la polémica.
Por José Armando Benítez Tuirán Mientras el pueblo se muere de calor porque prender el ventilador, ya no hablemos del aire acondicionado, se está volviendo un privilegio, por el costo excesivo que representa el recibo de la luz en la economía de los hogares cordobeses, resulta que los comercializadores intermediarios, que compran la energía a la electrificadora Urrá, están haciendo el negocio del siglo al vender a los comercializadores distribuidores con unos márgenes excesivos. En pocas palabras, Urrá vende barato para que los intermediarios vendan caro. Eso no estaría mal si no fuera porque quienes compran caro son quienes luego nos venden a nosotros, excesivamente más cara, la energía que llega a nuestros hogares. Y que le está resultando imposible asumir a la gran mayoría de las familias cordobesas. Unos intermediarios se enriquecen a costa de nuestra necesidad energética, con la complacencia de una empresa arraigada en el corazón del departamento y que usufructúa nuestro recurso natural más preciado: el agua. Hemos desplazado a comunidades indígenas, hemos destrozado un ecosistema de un valor incalculable para el medio ambiente con el propósito de construir una hidroeléctrica que nos vendieron como la luz del progreso para Córdoba. Por el proyecto de Urrá acabamos con una cantidad de fauna y flora de los valles del Sinú para producir energía, pensando que eso repercutiría en luz barata para el pueblo, pero solo hemos conseguido crear un negocio con el que unos cuantos se vuelven millonarios y los cordobeses seguimos pagando la luz más cara de este injusto país. Justicia social prometieron al electorado, sembraron la esperanza de que con la llegada de un gobierno progresista se acabarían los abusos de los conglomerados económicos sobre el pueblo trabajador, pero resulta que en los hallazgos sobre los que ya cursan investigaciones, aparece gente cercana al círculo del mandatario de los colombianos. Una empresaria cercana a la pareja del presidente de Ecopetrol, además de personas cercanas a Nicolás Petro y a un aportante de la Colombia Humana. Que Urrá esté en manos de una casa política cordobesa no es nuevo. Ni es invento de este gobierno, son muchos los presidentes que han implementado esa mala práctica. Lo nuevo, es que desde Urrá, en lugar de ayudar a reducir los costos de la energía en su zona de influencia, patrocine y permita que unos empresarios se enriquezcan a costa de los recibos de luz que tienen que pagar las familias cordobesas. Urrá ¡Apague y vámonos!