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Opinión

Urrá, vuelve a picar

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
17 de julio de 2025

Realmente es el río Sinú quien vuelve a “picar” con la intensidad de las lluvias arriba de la presa y del embalse de 7.000 hectáreas, cuya entrada en operación en el año 2.000 frenó las inundaciones que se presentaban por las crecientes incontroladas que después de retirarse, volvían a ser tomadas las tierras por campesinos para hacer sus cultivos y hacendados para alimentar sus ganados y correr las cercas, tal cual se ha dado en las vías con el cerramiento de la banca, espacio entre la carretera y las colindancias.

La crudeza del invierno hoy en el Alto Sinú muestra caudales superiores a los 1.100 mᶟ/s entrando al embalse y de 700 mᶟ/s saliendo por las turbinas, incrementando el nivel de las aguas hasta la cota 130.15 metros, próximo al vertedero que está a 130.5 metros, situación preocupante por la creciente que se avecina, en momentos en que las administraciones públicas y la ciudadanía no están preparadas para estas “contingencias” porque el control de las inundaciones, tal vez el mayor logro que pueda mostrar la empresa Urrá, hizo bajar la “guardia”. Veinticinco años después, la mitad de su vida útil, una evaluación de la empresa Urrá, muestra que se quedó en generación de energía, sin uso del agua para riego y navegabilidad porque el flujo de esta no fue estable, sino sujeto a fluctuaciones de oferta y demanda y, tal vez el efecto más “perverso”, la erosión provocada y los altos costos del servicio para hogares y empresas, dejando un balance en estas líneas bastante pobre, amén de su poco impacto en la industrialización de la economía del departamento. Otro factor determinante en la vida de la empresa es su administración cruzada por la “política” que no dimensionó la grandeza de un proyecto para hacerlo crecer y liderar la transformación productiva del departamento, de la mano con la gestión e interés de los distintos gobiernos para entregar mejores resultados a la sociedad y no la sensación de que los beneficios de la empresa se quedaron en pocas manos, como los negocios con las tierras para reubicar la gente que tenía posesiones en el área a inundar. Estos hechos van hoy contra la idea de aumentar el tamaño del embalse como estaba concebido inicialmente, 70.000 hectáreas, con una capacidad de 15 millones de metros cúbicos que lo haría de los más grandes del planeta, capaz de soportar un verano de un año, productor de oxígeno mayor al de un bosque del mismo tamaño, erradicación de cultivos ilícitos y salida de población que acaba el ecosistema. Desde luego que una cosa así requiere cambios sustanciales en la forma de hacer política y entender que la misión del hombre no es interpretar la realidad, sino transformarla para salir del estado de miseria y violencia en el que vive.