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Opinión

Uno o varios hijos

Marta Sáenz Correa
Marta Sáenz Correa
Columnista
20 de enero de 2025

La elección de tener un solo hijo es cada vez más común, motivada por factores económicos, profesionales y emocionales. Expertos analizan ventajas y desventajas de esta tendencia global.

Por Marta Sáenz Correa La decisión de tener uno o varios hijos depende de muchos factores: familiares, económicos, organizativos y también emocionales. La psicóloga María Elena López, autora del libro "Hijo Único", expresa que son muchas las razones que nos motivan a pensar hoy en la conveniencia de tener solo un hijo: mayor libertad a la mujer, para alcanzar una mejor educación; por temor a retroceder en términos de sus logros profesionales; por todas las dificultades que conlleva dejar sus hijos al cuidado de otras personas; por el deseo de poder alcanzar una vida más plena. Muchos jóvenes ven al matrimonio como una limitación de su libertad, y a los niños como una carga, también les genera temor a los riesgos sociales actuales y futuros que tendrán que enfrentarse sus hijos, tales como: altos índices de drogadicción, la violencia, la delincuencia o la polución. Otros por su parte consideran que el orden mundial es incierto y caótico, que estamos en un ambiente adverso y difícil para el óptimo desarrollo de los niños, y por ello no se sienten seguros trayendo más niños a un mundo cada vez más inestable, competitivo y peligroso. También hay quienes sostienen que las razones son de tipo económico, en estos tiempos es mucho más complicado educar con todas las comodidades y beneficios y por ello deciden tener un solo hijo. La decisión de tener un solo hijo, no es criticable, ni mucho menos censurable; tiene sus ventajas, el niño no comparte la atención de sus padres con otros hermanos y ellos podrán concentrar su educación, atención y recursos a él. Algunos padres que han tomado la decisión, se preocupan, porque creen privar al niño de una parte importante de su vida, sino le dan hermanos; tener más de un hijo, debe ser una decisión consciente y deseada por los padres, no darse solo con el propósito de brindarle compañía al hijo mayor. Los verdaderos hermanos los elegimos en la vida, pueden ser hermanos de sangre o extraños que se convierten en parte de nuestros corazones. Son muchos los que ven con horror la idea de un solo niño en casa, consideran por una parte que con este número no se constituye una verdadera familia, y que esa soledad es la fórmula perfecta para criar un pequeño monstruo, autoritario, e incapaz de socializar. Pero También es cierto que esa soledad, se puede complementar con los abuelos, los mismos padres, tíos, con gran intensidad y complicidad, al igual que muchos amigos elegidos directamente por él, y otros por familiares y amistades. La escritora Lauren Sandler, opina en su libro: "One and only" en mi traducción criolla, "Uno es suficiente" que ese listado de defectos que le atribuyen al hijo único, no es más que un mito, que esta decisión está llena de ventajas, entre las que destaca una mayor libertad para la mamá, para viajar, comer en restaurantes, ir a cines y a conciertos, leer, cocinar, ser reconocida, tener un buen trabajo, brindarle más tiempo al hijo, enfatiza: "para tener un hijo feliz, uno necesita ser una mamá feliz, ante todo, hay que ser una persona feliz" y está convencida de que tener un solo niño permite mayor flexibilidad en tiempo y recursos para amarle y amarme, en resumen, un solo hijo sería la mejor manera de reconciliar maternidad y modernidad. La idea no es tener varios hijos a costa de andar exhausta, ahorcados financieramente y sin tiempo para uno. Un hijo único puede ser un niño completo, feliz, lleno de experiencias y rodeado de un grupo humano amplio que le de sostén y refugio. El hecho de ser hijo único no determina ni el futuro, ni la personalidad del niño, la evolución y el carácter de este, vendrán marcado por la educación que reciba de los padres, al igual que ocurre con los niños que tienen hermanitos. Si un niño único crece en un ambiente que sea armonioso y estable, el niño poseerá un desarrollo intelectual elevado, será generoso, sociable, o seguro de sí mismo en otros aspectos, posee la atención exclusiva de sus padres lo que le permite sentirse querido, importante y confiado. Las estadísticas mundiales indican que la decisión de las parejas de tener un hijo único, va en ascenso, la oficina de estadísticas del reino unido revela que el 50% de las familias británicas solo tienen un hijo, en Alemania por su parte, el instituto de estudios demográficos ha expresado que la nueva generación de padres será la primera en Europa en ver esta estructura como la más común; en Estados Unidos las estadísticas alcanzan el 30 % de los hogares, en algunas regiones de China, en donde la política del único hijo se ha hecho más laxa, la tendencia se ha mantenido. Mis queridos amigos, personalmente creo que los hijos son una bendición de Dios, y tener una familia numerosa como la mía, ocho hermanos, sí que es todo un privilegio, del cual disfrutamos y valoramos, pero los tiempos han cambiado, y a las parejas jóvenes hay que dejarles la inquietudes, para que sean ellos los que en su sabiduría, tomen la mejor decisión, alentarlos a que conversen sobre sus verdaderas razones o motivaciones para a la hora de traer los hijos, a este mundo lleno de alegrías pero también de dificultades.