
Unas elecciones premonitorias

Este 29 de octubre, Colombia vota en elecciones clave. En juego, la aceptación del gobierno de izquierda, su estilo y política. Los resultados podrían influir en las presidenciales de 2026.
Por Valmiro Sobrino Oliveros Este domingo 29 de octubre Colombia elige. Pero distinto a unas justas electorales tradicionales de gobernadores, alcaldes municipales y distritales, diputados y concejales, hay algo más en juego. En la tradición democrática de Colombia nunca se había elegido un presidente de izquierda. Más bien de extrema izquierda; que completa casi quince meses en el poder, tiempo suficiente para que los colombianos pudiesen hacer un juicioso juicio de valor holístico sobre sus resultados; estilo, aciertos y desaciertos. Ese juicio de valor se va a expresar en las urnas pasado mañana. ¿Qué tanta aceptación o rechazo tiene en el país su política de Estado? ¿Qué tanta aceptación o rechazo tiene su estilo de gobierno? ¿Qué tanta aceptación o rechazo tiene su manejo de temas vitales como la política internacional, el narcotráfico, su relación con los gremios económicos y políticos? No cabe duda: estas elecciones hablarán por sí mismas y contestarán estos interrogantes. Nuestro sistema de gobierno se fundamenta en un régimen presidencialista. Por eso aquí se ha hablado de los "primeros cien días de gobierno", como para tener ya un tiempo suficiente para valorar al ejecutivo; pero este ya lleva 14 meses. Si los elegidos no representan la tendencia del presidente sino las tendencias contrarias, es probable que ese resultado juegue un rol de primera instancia en las presidenciales de 2026. En este sentido estas elecciones se convierten en una especie de primarias para el próximo debate presidencial y de seguro tendrán un efecto premonitorio. Son en resumen unas elecciones sui generis. La razón de esto es que la dinámica política del país; su historia política, depende aún del liderazgo de los jefes políticos regionales. No somos Suiza ni Dinamarca. Somos Colombia. A estas alturas del discurso, toca entonces afirmar que no es lo mismo para el jefe del Estado tener en las alcaldías y gobernaciones del país personas afines a su gobierno que personas contestatarias. Uno, porque para desarrollar sus políticas en lo económico y social encontrará obstáculos en la medida de que cada gobernante departamental o municipal, en su autonomía, puede entrabarle su gestión o dirigirla hacia una dirección diferente y lo otro, porque para el 2026 tendría la oposición amarrada la cauda electoral en sus regiones. Para el jefe de Estado es vital ganarlas, porque ellas darán cuenta de la semblanza de su gobierno y… de su futuro político.