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Opinión

Una vaca púrpura en Antioquia

Francisco Cuello Duarte
Francisco Cuello Duarte
Columnista
4 de abril de 2024

En Colombia, un sicario reza antes de matar, mientras Uribe propone financiar vías con aportes ciudadanos. ¿Es doble moral o una costumbre ancestral? El debate político se enciende.

Por Francisco Cuello Duarte ¿Somos un pueblo "mamasanto" o de doble moral fríamente calculada? En Colombia, un sicario entra a la iglesia, entrega una limosna y reza antes de matar. En efecto, la propuesta del expresidente Uribe de financiar del bolsillo de los antioqueños, que deseen aportar un millón de pesos para reunir un billón de pesos, para financiar la terminación de las vías 4G, especialmente el túnel del Toyo, ha provocado la reacción de los sectores de izquierda. Igual, hubiese sido si la propuesta sale del Petrismo, en un país irremediablemente dividido, que pide a gritos la federalización para acabar con este centralismo perverso. Esta práctica de aportar para comprar algo es una costumbre ancestral en el pueblo colombiano. Recordemos que los aportes de dinero limpio o sucio nacieron durante la obra social del padre Rafael García Herreros, que le recibía limosnas a Pablo Escobar Gaviria, sin que nadie protestara. Más bien, el viejito aparecía sonriente en la televisión entregando una vivienda digna a familias pobres, cuando nunca nadie preguntó si el ladrillo o el cemento estaban sucio de coca, pues era la inspiración latina del pensamiento del líder chino, Deng Xiaoping, "no importa que el gato sea blanco o negro; lo importante es que cace ratones". El padre en un gesto casi ingenuo agradecía a Pablito ese billete, que simplemente cambiaba de dirección antes de irse al paraíso diabólico del capital financiero en el Caribe. Esta práctica de aportar para comprar algo es una costumbre ancestral en el pueblo colombiano. La vaca de Uribe es una vaca púrpura al estilo del profesor Seth Godin, un habilidoso invento de los paisas, que tiene un doble perfil: por un lado, demostrar que a los paisas nada les queda grande; y, por el otro, la reacción natural a otro error del Presidente Petro, de desconocer sus funciones como mandatario de todos los colombianos, y por tanto la distribución equitativa y social del presupuesto público nacional. Ahora bien, como ya surgen doctores de la ley, que ven a esa vaca paisa preñada de un animal raro, sería mejor sellar este proyecto con una consulta popular bajo la promoción del gobernador de Antioquia en los términos que señala la Constitución Política y la ley 1757 de 2015, y evitar investigaciones de los entes de control, cosa que no pasó cuando la guerrilla entregó una escuela en el municipio de San Vicente del Caguán, bautizada con el nombre del guerrillero Gentil Duarte.