
Una transformación para Sucre

En Sucre, la administración pública, la academia y la empresa privada operan separadas, obstaculizando el desarrollo. Intereses políticos y falta de integración frenan el progreso, afectando a la población.
Por Francisco Montes Vergara En Sucre existe separación entre la administración pública, la academia y la empresa privada. La administración pública se reconoce únicamente como una instancia de poder político manejado desde la burocracia y por un tipo de contratación oportunista alejada de resultados inmediatos y del impacto social. La academia, desde la universidad pública, se encuentra inmersa en procesos internos sin articulación con los proyectos de desarrollo social e impacto productivo que se adelanta por entidades como la gobernación de Sucre. El ambiente académico presuntamente está permeado por intereses políticos y al parecer, las instancias creadas para elegir representantes de estudiantes, egresados, personal administrativo y docentes, se ha convertido en una cuna para saltar a los cargos de elección popular. Por su lado, la empresa privada, no cree y no considera la necesidad del vínculo de las políticas privadas con las públicas. Existe un ambiente de autosuficiencia y consideran que de manera absoluta desde el sector privado se genera el avance económico del departamento. La economía existe solo si se da una integración entre estos sectores. Todos lo modelos económicos, en todos los países, muestran su convergencia. No puede ser que el departamento de Sucre ahora resulte como la única instancia que va en contravía con la ciencia y aun así creer que funciona bien. En medio de estos sectores está la población la cual podemos segmentar. Un porcentaje están de espalda a los problemas que suceden en el departamento. Otros, se aprovechan de los momentos electorales para convertirlos en una fuente de ingresos hasta con tinte usurero porque afirman que los dineros manejados por candidatos son robados, adicionalmente explotan la necesidad e incluso la urgencia de los votos bajo presiones de favoritismo y no faltan las conductas de extorsión. También se encuentra la representación de quienes quieren un cambio para el departamento, pero están al margen. En el conglomerado, asimismo, se pueden distinguir los de brazos caídos; ellos son los que opinan que una transformación es imposible en Sucre no obstante de tener una opción distinta para usar su derecho electoral, aun así, siguen enfocando su voto y apoyo en lo que critican. Las campañas adelantadas por candidatos a las diferentes corporaciones adquieren el color de generar protagonismo pues desde los asesores de comunicación existe más preocupación por el sensacionalismo y el infoentretenimiento. En fin, debemos transformar todas estas conductas en Sucre.