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Opinión

Una sola Montería

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
25 de enero de 2024

El eslogan "Una sola Montería" prometía unir ambas márgenes del río Sinú y superar la brecha rural-urbana. Sin embargo, la ciudad enfrenta desafíos en vías, vivienda y seguridad que amenazan su desarrollo.

Por Fernando Negrete M. El actual alcalde de Montería utilizó durante su campaña electoral este "eslogan" significando que las dos márgenes en que se divide el municipio de Montería por el río Sinú, no son motivo de separación sino un puente de unión para lograr un mayor desarrollo para el más de medio millón de habitantes del municipio y contrario a la idea de dividirlo, para supuestamente mejorar las condiciones de la margen izquierda que presenta menor dotación urbana que la margen derecha. También una sola Montería iba referido a superar la dicotomía entre lo rural y lo urbano, haciendo eco a la existencia de una deuda social con lo rural y que ameritaba aumentar la atención con inversiones en los 28 corregimientos y 168 veredas que conforman la zona rural, carente de servicios de acueducto y alcantarillado, vías de comunicación en buen estado, viviendas, servicios de salud, infraestructura educativa, escenarios deportivos. No obstante, la población rural de Montería es el 20% del total, equivalente a unas cien mil personas, en tanto la urbana es el 80%, unas 400 mil personas distribuidas en 207 barrios y quienes verían con buenos ojos que a nivel urbano la ciudad se integre por cuanto la comunicación entre el sur en Jaraquiel y el norte en Garzones, no tiene rutas adecuadas para estos desplazamientos, igual a lo que ocurre entre la margen izquierda y el oriente de la ciudad, que aún el río divide. También está latente el problema de la vivienda. Según el Dane, el déficit habitacional de Montería es del 50.4%, es decir, 50 de cada 100 hogares requiere algún tipo de intervención para mejorar sus condiciones habitacionales y ser consideradas viviendas dignas; carencias habitacionales referentes a la estructura, espacio y a la disponibilidad de servicios públicos domiciliarios y, por tanto, requieren mejoramiento o ampliación de la unidad habitacional. Estas dos variables, vías urbanas y rurales y vivienda, deben concentrar la atención de la administración municipal para hacer las inversiones requeridas y evitar que se exacerben los ánimos, que se manifiestan en las reiteradas invasiones a predios urbanos, en un ambiente favorecido por la carencia de vivienda a lo cual hay que madrugarle para acabar las condiciones objetivas de la protesta y mejorar el bienestar de los habitantes. Corolario de lo anterior, Montería avanzó en las dos últimas décadas en materia educativa, comercial, de salud, hotelera, recuperación del espacio público, en una unión con el sector privado a través de los impuestos. Este empuje se ve hoy amenazado por problemas de movilidad, invasión del espacio público, deterioro de la seguridad y recientes tomas de tierra. Una sola Montería es la retoma de la gestión y no dejar que una mala interpretación del derecho a la igualdad frustre las iniciativas administrativas y sociales que habían tomado su rumbo.