
¿Una reforma agraria o una tómbola de tierras?

La reforma agraria en Colombia corre el riesgo de convertirse en una "tómbola" de tierras. Falta asistencia técnica, capital, tecnología y un plan integral para asegurar el éxito del campesino.
Por Valmiro Sobrino Oliveros Una tómbola es un lugar donde se rifan premios. Uno de los dos programas banderas de este gobierno después de la paz total es la reforma agraria. Pero parece que se ha confundido reforma agraria con reparto gratuito de tierras (tómbola); es decir, despedazar grandes fincas en parcelas que se regalan a una familia campesina como lo hizo Pancho Villa en México. Una reforma agraria es mucho más que eso. Lleras Restrepo lo hizo mucho mejor que ahora porque él estableció los distritos de riego y fracasó porque se creyó que repartiendo tierras ubérrimas a campesino sin experiencia productiva era suficiente. En primer lugar, cuando se adjudica una parcela a una familia campesina lo primero que debe llegar allí al momento de recibirla es la asistencia técnica. Me temo que el Ministerio de agricultura y Desarrollo Rural no ha concertado con el ICA este aspecto ni con la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos pues en el país hay 30.000 de los cuales el 45% está sin empleo. Sin asistencia técnica permanente no hay producción eficiente. En segundo lugar, capital de trabajo. Un campesino con tierras pero sin un peso para invertir es igual de pobre que antes o de pronto peor. En tercer lugar, tecnología. No se puede concebir que un campesino que recibió 15 hectáreas de tierra se le dote de un machete y un azadón. Así estaba antes de la entrega de la tierra. ¿Hasta dónde este Ministerio tiene formulado un proyecto serio sobre el banco de maquinaria que requiere un país para una reforma agraria integral? ¿Cuántos distritos de riego se están formulando por el Ministerio pues sin agua no hay producción en el campo? ¿Cuál es el convenio que hay con las empresas productoras de insumos agrícolas nacionales e internacionales para la venta, a esos adquirientes de tierras, de semillas certificadas, abonos, fertilizantes y matamalezas a precios módicos y asequibles? ¿Cuál es el plan de mercadeo y de sustentación de precios para que sus productos ofrezcan verdaderas utilidades que enriquezcan a ese campesino? ¿No existiendo ya el Idema, que alternativa hay para evitar la intermediación que arruina al campesino y encarece los precios finales? La señora ministra que es abogada de profesión y activista de derechos humanos, ¿sí tiene en su cabeza un proyecto de reforma agraria integral y el dinero para hacerla?