
Una reflexión en medio de la Navidad

El Génesis advierte sobre la importancia de seguir el camino de Dios y transmitir su palabra. Ignorar esto, en un mundo con violencia y corrupción, nos aleja de la "potencia mundial de la vida" que Colombia podría ser.
Por Carlos Rodríguez Santos Si leemos el libro Génesis, encontramos que el hombre no debe escoger su propio camino en lugar del camino de Dios; de forma, que enseña que el hombre no debe entregarse a los pasatiempos que le sea de su agrado personal y viviendo a sus propias ideas y sin interesarse por Dios, pues, sin saberlo vivirá bajo el control de satanás, quien guía a los hombres bajo sus mentiras en relación con el castigo eterno que es la muerte (Gn 4:16 a 22). Si los padres en lugar de escoger el camino de Dios, escogemos nuestro propio camino, probablemente nuestros hijos nunca escucharán la palabra de Dios como le pasó a los descendientes de Caín; siendo también el hombre responsable por sus descendientes, pues, es deber de todo hombre hablarle de Dios a sus hijos (en el hogar, mientras viajan, cuando trabajan, etc.), para que busquen a Dios en sus vidas. La palabra de Dios, siendo así, debería ser lo más importante en la vida del hombre, como pasó a Set y a sus descendientes, que ellos quisieron conocerlo y relacionarse con Él (Gen 4: 22 - 27). Adán y Eva murieron porque el pecado los había separado de Dios, prohibiéndosele vivir en el Huerto y comer del fruto del árbol de la vida y es así como la gente, aún seguimos muriéndonos porque todos descendemos de Adán; aunque, podemos ser como Enoc, descendiente de Set, quien nació pecador, pero buscó y agradó muchísimo a Dios, que lo llevó directo al cielo (vida eterna) luego de haber vivido trescientos sesenta y cinco años. El hijo de Enoc, Matusalén, fue el que vivió más que otro en el mundo (Gen 5: 25 - 27). Esto es lo que significa caminar con Dios. Ahora bien, estamos en tiempo de adviento, pero en medio de violencia, corrupción y narcotráfico que, erróneamente, pueden llenar nuestras vidas y mentes; aunque, podemos leer la palabra de Dios, buscarlo y conocerlo como Set, Enoc o Matusalén y ahora más que nunca, si contamos con un gobierno que nos viene advirtiendo que Colombia es, indiscutiblemente, "potencia mundial de la vida"; ¡sólo que lo ignoramos! precisamente, por estar separado de Dios. Se las dejo allí.