
Una letra los delata

La ideología de género, calificada como arma peligrosa, contamina la sociedad con un "falso progresismo". Ejemplos alarmantes revelan un daño creciente, especialmente en niños y jóvenes.
Por Selma Samur de Heenan Desde hace algo más de una década, comencé a denunciar a la ideología de género como un arma absolutamente peligrosa para el equilibrio y sostenimiento de la humanidad entera. Estamos frente una contaminación progresiva y cada día más difícil de controlar o de aislarse para evitarla, porque la encontramos en un abanico multicolor de situaciones que confrontan a lo que conocíamos como normal, con un supuesto progresismo que, lejos de adelantarnos, nos atrasa incalculablemente. Ver que un niño actúa como un gato, y sus padres, en vez de ayudarlo a buscar su verdadera identidad, lo apoyan facilitándole su vida en calidad de gatico para que no se sienta excluido. Recibir imágenes de una jovencita, vestida como la Virgen María, que simulando un aborto está dando muerte a Jesús, no puede menos que alertarnos del grado de maldad que se está materializando. Produce un dolor inexplicable, ser testigos de la manera en que miles de mujeres celebran con histeria la aprobación del aborto, porque así podrán asesinar legalmente, sin darse cuenta de que las consecuencias que padecerán serán mucho peor a la cárcel material que ya no tendrán. Son demasiadas las formas en que esta ideología viene haciendo daño, principalmente a los niños y jóvenes que, de sobrevivir sanos de mente a esta plaga, no tendrán la oportunidad de conocer la belleza del orden natural de las cosas. ¿Cómo entender el caso de una mujer que vive como hombre; que tuvo un bebé fruto de su relación con un hombre que a su vez vive como mujer? ¿Cómo pretende que el bebé la vea como si fuera su papá, a pesar de haber sido ella quien lo llevó en su vientre como mamá? Todo lo anterior, se ve apoyado y promovido por el "lenguaje inclusivo" que pretende obligarnos a cambiar la manera de comunicarnos, supuestamente para no excluir a nadie. Es muy común oír a muchas personas expresarse poniendo la letra E, en cambio de la A o de la O, por ejemplo diciendo Todes, como género neutro en español, con lo que definitivamente se delatan en su calidad de progresistas ideólogos de género. ¿Quién dijo que este fenómeno es un cuento? Existe y es un enemigo muy poderoso y violento. No lo subestimemos, mejor miremos cómo podemos combatirlo decidida y eficazmente.