
Una invasión que sería el acabose de Buenavista

El derecho a la vivienda es un derecho humano reconocido internacionalmente y también consagrado en la Constitución Colombiana. No obstante, ese derecho no puede traer como resultado el acabose de un pueblo que poco a poco ha ido progresando y convirtiéndose en un buen lugar para vivir.
A raíz quizás de la entrega de más de 8 mil hectáreas de tierras a campesinos de Buenavista el año pasado, miles de personas, en su mayoría venidos de otros pueblos e incluso de otros departamentos (se especula que son más del 90 %) llegaron a este municipio, corazón del San Jorge cordobés, e invadieron varios predios aledaños a la zona urbana con la intención de que el gobierno de Gustavo Petro se los adjudique para establecer sus hogares. Se estima que son más de dos mil lotes delimitados arbitrariamente y que en extensión tendrían más terreno que el mismo casco urbano de Buenavista. Es decir, la invasión supera en metros cuadrados al pueblo. Y en caso de que semejante despropósito llegase a hacerse realidad, tendría también más habitantes que la cabecera urbana de este municipio. Dos mil lotes a razón de 4 miembros por familia serían unos 8 mil habitantes aproximadamente, una verdadera locura. El alcalde de Buenavista, John Mario Berrío, ha acudido al gobernador para solicitar ayuda, que por el momento le ha sido negada. Sin embargo, el mensaje del mandatario no ha sido claro. Habla de un problema social, pero creo que no lo explica detalladamente. Se necesitan cifras para poner a la opinión pública y las autoridades departamentales y nacionales en contexto de la gravedad del problema. Los datos que yo, arriesgándome a equivocarme, he utilizado, son cifras en las que coinciden varios residentes en Buenavista, pero no son producto de un estudio. Se hace necesario un censo de lotes y un cálculo exacto de la superficie ocupada. De igual manera, creo que el alcalde y su equipo deberían realizar una estimación de lo que sería una hipotética legalización de dichas invasiones. Calcular el impacto que tendría en el municipio semejante despropósito. En Buenavista la energía eléctrica es un servicio que no termina de ser bueno. El agua potable llega con insuficiencia a los hogares. El desempleo tiene cifras más altas que la media del país. Imaginemos entonces que la alcaldía debe hacer frente al doble de usuarios en los servicios anteriormente citados. Sería, sin exagerar el acabose de Buenavista.