
Una dura lección

Las protestas en Colombia exigen diálogo al presidente Petro. Las reformas sociales deben concertarse con todos los sectores, advierten analistas. El Congreso frena iniciativas clave.
Hay que escuchar las voces en la calle, pero no se puede desconocer el Congreso como se pretende hacer. Lo sucedido el pasado martes en el país fue un mensaje claro al presidente Gustavo Petro, las reformas sociales se deben concertar con todos, todos los sectores y no solo con quienes dicen lo que el Gobierno quiere escuchar. Las manifestaciones en rechazo a las iniciativas en materia laboral, pensional y salud son un campanazo de alerta para que desde la Casa de Nariño se asuma el camino de la unidad, de la concertación y no la confrontación como ha sido el trasegar de los más de 10 meses de administración de Petro, quien no puede desconocer que hay unos sectores de oposición que merecen ser escuchados, no hacerlo es caer en el mismo error de sus dos antecesores que ignoraron los mensajes de millones de ciudadanos y terminaron sus gobiernos en medio de una gran polarización que les hizo imposible sacar adelante sus proyectos. Y como si fuera poco, el Congreso, epicentro de los debates democráticos, le tumbó una de sus apuestas más importantes, la cuestionada reforma laboral, que mostró que el Gobierno se eligió con unas mayorías que se han venido a menos a tal punto no les alcanza para aprobar sus iniciativas.