
Una democracia enclenque y enferma

Según el Registro RUPYM de la Registraduría Nacional del Estado Civil en Colombia hay registrados con personería jurídica vigente 32 partidos y organizaciones políticas. La inmensa mayoría ni son organizaciones ni son políticas. No son organizaciones sino montoneras porque una organización política de partido debe tener una estructura logística nacional que sea idónea para tener presencia en la geografía y en la vida nacional. Muchísimas de ellas el ciudadano elector no tiene ni idea de su existencia
A más de que tampoco son organizaciones tampoco son políticas: son grupos reducidos que generalmente el interés que tienen es el lucrarse con el reintegro que hace el gobierno de los votos que pasan el umbral, por una parte, y por la otra de las prebendas que puedan negociar si por suerte obtienen alguna pírrica representación en el congreso. En este festival de partidos y agrupaciones hay 72 candidatos inscritos y 30 buscando aval por firmas. 32 partidos o movimientos políticos y más de 100 precandidatos a la presidencia son el síntoma inequívoco de una democracia enclenque y enferma. Estados Unidos de América, la primera nación del mundo, tiene dos partidos políticos históricos y una Constitución Política de 7 artículos que hicieron hace más de 200 años y nunca han derogado y con ese sistema han edificado esa súper poderosa nación. Nosotros hicimos 11 constituciones diferentes en el siglo XIX y en el veinte otra que ahora, supuestamente tampoco sirve, y los santanderistas quieren derogarla para hacer otra. Confundieron la democracia con un carnaval. Los partidos tradicionales quedaron en los empolvados anaqueles de la historia porque no supieron interpretar las necesidades del país y corrompidos hasta los tuétanos a sus jefes políticos no los obedecen muchos de sus congresista se venden a los gobierno de turno impúdicamente como simples rameras. Puede llamarse este cuadro bufónico de la política nacional, que evoca las teatrales farsas atelanas de la Roma antigua, llamarse democracia?. Pero el populismo ramplón de nuestras sociedades, aupado por los “ideólogos” modernos de pacotilla, lo hacen para confundir al pueblo con montoneras de grupos mal venidos a la política y de candidatos ignaros y “aparecidos” que, como todos sabemos, no buscan nada distinto de mezquinos intereses personales.