
Un pueblo al que todo llega tarde

En Buenavista, Córdoba, la historia se repite: casi todo llega tarde, menos la muerte. El acueducto aún es intermitente, pero una obra clave promete cambiar el futuro.
Por José Armando Benítez Tuirán Hay un pueblo en el que, a lo largo de su historia, todo o casi todo, ha llegado tarde. Bueno, menos la muerte. Pues es tristemente célebre por ser el sitio donde ocurrió la primera masacre en Colombia: la matanza de Mejor Esquina (27 campesinos asesinados un Domingo de Resurrección a finales de los años 80). El alcantarillado llegó en los años 90. El nuevo milenio encontró a una cantidad importante de sus caseríos sin luz eléctrica. El gasoducto rompió sus tierras para llevar gas a las principales ciudades de la costa y solo 20 años después, coincidiendo con el anuncio de que se acaban las reservas de gas, llegó a los domicilios del centro urbano. El teléfono fijo llegó a este pueblo tan solo 5 años antes de que apareciera en nuestras vidas el teléfono celular. O sea, cuando ya casi iban a quedar obsoletos. Del internet ya ni hablemos, porque quiero hablarles del servicio básico más primordial para todos los hogares del mundo: el agua potable. 25 años han transcurrido del nuevo milenio y todavía en este pueblo el servicio de acueducto no es 24/7. Es vergonzoso que, teniendo al río San Jorge como límite natural y además estar bañado no por una, sino por tres ciénagas (El Arcial, las Marías y los Zambos), este municipio sufra por el agua y aún se presenten cortes en el servicio de hasta una semana. Les hablo de Buenavista, Córdoba, un pueblo ubicado en el corazón del San Jorge cordobés al que casi todo, como he relatado, ha llegado tarde. Por eso es tan esperanzador el anuncio del gobernador Erasmo Zuleta de que este año se pone en funcionamiento el acueducto regional del San Jorge, una obra que va a cumplir una década de haber comenzado a construirse y que está costando una cantidad indecente de dinero público. Pero Buenavista necesita más. Su ubicación estratégica, en medio del San Jorge, lo hace propicio para que en su territorio se construyan infraestructuras que sirvan para toda la región. La sede de la Universidad de Córdoba es una de esas obras que deberían ser ubicadas aquí. Es un reclamo del sur del departamento que impactaría positivamente en su futuro. Así como también lo haría el anhelado Hospital del San Jorge. Buenavista es el corazón del San Jorge, un pueblo al que todo suele llegar tarde. Ojalá en este gobierno departamental esa dinámica cambie.