Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Un Papa para todos

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
9 de mayo de 2025

La elección papal no debe ser un juego político, según el presbítero José Luis Romero. Evitar la polarización ideológica es clave para la unidad y fe católica.

Por Arianna Córdoba Díaz La iglesia católica no se divide en bandos, en partidos, la iglesia es una y quien sea elegido Papa deberá serlo por la iluminación del Espíritu Santo, más no porque sea afín a una u otra ideología. Palabras más, palabras menos, fue uno de los mensajes que compartió en la homilía del domingo anterior el presbítero José Luis Romero a los feligreses en la parroquia San Pablo Apóstol de Montería. Aunque sea posible que a estas horas ya sepamos quién es el nuevo Sumo Pontífice o que falte muy poco para su elección, parece que nos hemos dejado llevar y equiparamos el Cónclave con las elecciones de alcaldes, gobernadores o presidentes. Si bien es cierto que la historia de la Iglesia Católica se vio empañada hace unos siglos por oscuros capítulos de simonía y que hubo pontífices de los que es mejor no acordarse, la elección de un Papa no debería ser motivo de polarización ni de reyertas. Nada más alejado de la esencia de la FE que este tipo de divisiones. En noticieros, redes sociales y corrillos esquineros lo que más se escucha por estos días es sobre el supuesto listado de "Papables" y como si fueran candidatos en una contienda electoral tradicional son catalogados como conservadores, liberales, progresistas y en fin, se les considera aspirantes a algún cargo público de los comunes y corrientes. Tampoco, por mucho modernismo que haya, deberían verse con buenos ojos las apuestas que se han hecho en torno a la elección del sucesor del Papa Francisco, eso es banalizar la elección de quien habrá de pastorear este inmenso rebaño de más de mil 400 millones de católicos que hay en el mundo. Habría que recordar, a propósito de estas "ruletas papales" aquel pasaje bíblico en el cual Jesús expulsó a los mercaderes del templo, pues preciso en el lugar que era para la oración, lo mal utilizaban para hacer negocios, juegos y vender chucherías. Esperamos que este nuevo Papa no sea etiquetado bajo ninguna ideología y que si bien no desconozca las realidades que nos circundan no se deje permear por las tendencias; que más bien, encarnando los principios de nuestra Fe se esmere por unirnos y se convierta en ese faro de luz tan necesario para iluminar positivamente las acciones de todos los pueblos sobre la faz de la tierra.