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Opinión

Un "Panorama" que no sorprende

José J. Vergara Díaz
José J. Vergara Díaz
Columnista
19 de noviembre de 2025

El reciente informe "Panorama de la Salud 2025: Colombia" de la Ocde (https://www.oecd.org/es/publications/panorama-de-la-salud-2025_5345f1bd-es/colombia_69cc7719-es.html) no trae ninguna revelación, solo confirma con números incontestables, lo que estamos sintiendo en carne propia. Y, aun así, parece que a nadie le alcanza la indignación para hacer algo distinto a repetir diagnósticos viejos con discursos reciclados.

La esperanza de vida ha subido, sí. Pasamos de 75 a 77 años en la última década. Buen titular. Pero el costo es que seguimos 3 o 4 años por debajo del promedio Ocde. Subir dos años en diez años no es progreso, es inercia biológica. Es lo que pasa cuando el país no se derrumba del todo. Las cifras de mortalidad prevenible y tratable son el verdadero golpe, son más del doble del promedio Ocde. Eso significa que la gente en Colombia muere por causas que en otros países ya no matan. No por falta de médicos brillantes o tecnología extraterrestre, mueren porque el sistema no llega a tiempo, no atiende bien, o no previene nada. Es decir, mueren por la crisis crónica del sistema. La crisis es estructural, acumulada, y se refleja en cada indicador que la Ocde acaba de publicar. Es casi un chiste: 99 % de cobertura, pero 46 % de satisfacción. Traducido al lenguaje de la calle: tenemos seguro, pero no nos atienden. Es el equivalente sanitario a tener una finca a la que no se puede ir porque la invadió la guerrilla, ¿Les suena? Y eso se refleja en los tiempos de espera, en la fragmentación del servicio, en la falta absurda de personal (2,5 médicos y 1,6 enfermeras por cada mil habitantes). Un chiste de mal gusto comparado con los estándares de países que sí se toman en serio su sistema de salud. La Ocde también expone otra verdad incómoda, y es que gastamos poco. No poco para la región; poco para lo que decimos querer. Pueden ponerla como quieran, pero con US$1.877 por persona al año es imposible un sistema "preventivo, predictivo y resolutivo". Funciona exactamente en el sentido colombiano del término (que lo que quiere decir es que aún no se cae del todo). Y eso es lo que tenemos, y es como estamos hoy. Al gobierno le parece que gastamos mucho. El país se acostumbró a medir el sistema de salud por cobertura, no por resultados. Ganamos la batalla del acceso, pero perdimos la guerra de la calidad. Y como siempre, lo que no se mide, no existe, y lo que existe, no se corrige. Por eso este informe debería dar rabia. No por lo malo, sino por lo predecible. Por mostrar un sistema que está en un deterioro lento que no se ha hecho nada por corregir. Y porque, si seguimos discutiendo ideologías políticas en vez de problemas reales, el "Panorama de la Salud 2030" será el mismo informe, pero con nueva carreta. La realidad ya está escrita en las cifras: la crisis no afecta los resultados, los define.