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Opinión

Un país llamado Catatumbo

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
24 de enero de 2025

Colombia se transforma en "Catatumbo", un territorio dominado por el crimen organizado. El gobierno, con una fallida "paz total", debilitó la seguridad y permitió el auge criminal.

Por Valmiro Sobrino Oliveros ¿Ha surgido un nuevo país en América? Sí, señor; ya no se llama Colombia, sino Catatumbo. Así como lo está leyendo; somos un Catatumbo, es decir, un territorio de más de un millón de kilómetros cuadrados secuestrado y violentado por organizaciones criminales que el gobierno ha dejado crecer y multiplicarse con un discurso quimérico de la “paz total” que fracasó antes de empezar. En una columna anterior señalé que la primera gran equivocación del Gobierno estuvo en sentarse a una mesa de diálogo sin tener la certeza absoluta de con quiénes dialogaba. El gobierno no entendió que estaba sentado con unos grupos de bandoleros que han usado la guerra y las armas para sostener el tráfico de drogas a nivel internacional y creyó el cuento de que el ELN y las disidencias de las Farc eran organizaciones políticas supuestamente destinatarias del “ius ad bellum”; (derecho de guerra). En medio de esa torpeza y creyendo inocentemente en la buena fe de los facinerosos, desmanteló a unidades de élite de las Fuerzas Militares especializadas en la guerra; las Fuerzas de tarea Vulcano y Omega, los comandos específicos del Caguán, las Fuerzas de acción decisiva de La Macarena, Puerto Rico y Vista Hermosa, los Comandos Operativos No. 3 en Florida, Cauca y No. 5 en Bogotá, entre otros; y como si todo lo dicho fuera poco, se atrevió a algo más grave: pactar “cese al fuego” con dichas pandillas, lo cual, en términos castellanos, significa nada menos que paralizar el accionar de las fuerzas militares y de policía. Este espacio lo utilizaron estos grupos delincuenciales para crecer; ocupar casi todo el territorio nacional; fortalecer la siembra de coca (30 mil hectáreas solamente en el Catatumbo y 253 mil en todo el país). Ninguna paz se podía negociar bajo la condición de paralizar las fuerzas armadas del Estado. Por el contrario; había era que fortalecerlas y propinarles contundentes derrotas en el campo militar a los bandidos para que supieran que hay un Estado de derecho que había que respetar y esas equivocaciones tienen sumido a todo el país en una especie de Catatumbo; vale decir, un país tomado a lo largo y ancho por el crimen organizado. Ahora, a comenzar de nuevo a rescatar lo perdido, pero para eso no valen discursos ampulosos sino acciones.