
Un nuevo comienzo

Todo en la naturaleza se comporta como una semilla que debe cumplir un ciclo para convertirse en planta. Enamorarse requiere conocerse y aceptarse.
Por Olga Lucia Bustamante Madrid Todo en la naturaleza se comporta como una semilla que debe cumplir un ciclo para convertirse en planta. Enamorarse requiere conocerse y aceptarse. Hacerse a un título necesita tiempo de estudio y conocimiento. La nube debe cargarse de agua para luego convertirse en lluvia. El bebé debió ser embrión, crecer y desarrollarse durante nueve meses, antes de nacer. La comida en la mesa tuvo que prepararse, coaccionarse y servirse. Cuenta la historia que en principio todo era desorden, y la evolución fue dándose por infinidad de reacciones y procesos, hasta ser lo que es hoy: el cosmos, la naturaleza, la humanidad, las sociedades, las economías… Cambios constantes que producen resultados, algunas veces esperados, otros inesperados. Nos acompañan aun comportamientos muy básicos aprendidos en las épocas prehistóricas, y poco a poco le hemos dado forma a nuevas maneras de convivencia. Pero el sentir siempre ha sido el mismo: Necesitamos ser aceptados y respetados. Demandamos derechos y cuidados. Anhelamos ser libres, sin lograrlo. ¿Cuándo será es el momento cumbre para la humanidad? A mi manera de ver, no existe, ni existirá. Mientras exista la diversidad es casi imposible aunar conceptos y metas. Los niños tienen su imaginación al 100%, los jóvenes demandan y sueñan nuevas oportunidades para lograr sus ideales, los adultos confían en su potencial y esfuerzo, los mayores han creado legados y esperan su reconocimiento. Esperar que el mundo sea el ideal para todos, es una utopía. Lo que cada uno debe esperar es recoger el resultado de sus propios esfuerzos y decisiones, que serán directamente proporcionales a la intención que los mueve. Es lo único y verdaderamente real. El que haya sembrado discordia que espere el fruto de lo negativo. Aquel que sea luz, tarde o temprano será merecedor y portador de sus beneficios. Quien se convirtió en obstáculo para el crecimiento de otros, encontrará en el camino sus propios impedimentos. Los que usan las leyes naturales solo para pisotearlas, serán pisoteados. Nada bueno llega, si no nace de algo bueno. Cultivar el arte de esperar tiempos mejores, tiene también otra connotación: la convicción de que no caminamos solos, permitiendo ser acompañados, guiados y protegidos por el cielo que nos escucha. Un cielo no lejano, tan cercano que lo podemos tocar poniendo las manos en nuestro corazón. La humanidad no se va a extinguir, desaparecerá solo lo que no debe ser. Será como un nuevo comenzar.