Un movimiento trunco
Roberto Burgos Cantor identificó el Grupo Bogotá como el germen del futuro Boom Literario Costeño, clave para el Nobel de García Márquez. Investigó su influencia en la literatura colombiana.
Por Luis Manuel Espinosa Cuando el escritor Roberto Burgos Cantor, se enteró de la existencia del Grupo Bogotá, dijo que ese era el germen del futuro Boom Literario Costeño que habría de culminar con el premio Nobel alcanzado por Gabriel García Marquez, en los años ochenta del pasado siglo XX. Burgos había concurrido a una feria de libros en Miami, como novelista invitado en los noventa de esa misma centuria y en una reunión con su compañero de estudios Juan Espinosa Pacini, quien le había brindado una atención en su casa, supo que en la década del cuarenta, antes del Bogotazo, Gabito como así le decían sus compañeros de entonces, era asiduo asistente a unas reuniones que convocaba periódicamente, Jorge Espinosa Ricardo, un estudiante de último año de derecho, que por aquella época, fumaba pipa y usaba boina a lo León de Greiff, las cuales tenían lugar indistintamente en los cafés bogotanos. Una vez en Bogotá, a su regreso a Colombia, Burgos Cantor, se dedicó a investigar la historia del grupo del que le habían hablado. Lo primero que hizo fue entrar en contacto con Espinosa Ricardo en Medellín, quien le mostró una foto que después se hizo famosa, en donde aparecían Gabito, Alcidez Viña y él, en uno de esos rigurosos recorrido por la carrera séptima de Bogotá, y quien además le habló de los componentes del grupo, casi todos aficionados a la literatura y al periodismo en particular. Para aquellos tiempos, los sabaneros en Bogotá, eran muy pocos, entendiendo como tales las personas provenientes del viejo departamento de Bolívar, quienes al amparo de los políticos de la época, Aníbal Badel, Alfonso Romero Aguirre y Víctor G. Ricardo García, se desenvolvían en la vida de la capital, acudiendo a la ayuda de esos prohombres, que desempeñaban altos cargos en el Congreso y el Gobierno Nacional. Debido a ello, tanto por nostalgia como por afinidad, se fueron acercando entre sí, hasta entablar una imperecedera amistad, que hubo de generar los futuros escritores de los años sesenta. Roberto Burgos, apreció que aquel grupo, que había pasado desapercibido, no solo contribuyó a la formación humanística de muchos de ellos, sino que se convirtió en un movimiento, que si bien se truncó a raíz de los sucesos del 9 de abril de 1948, produjo los escritores que ganarían los premios Esso de novela, como Héctor Rojas Herazo, Manuel Zapata Olivella y el mismo Gabriel García Márquez, así como más tarde Alfonso Bonilla Naar. Por eso Burgos consideró, que el grupo que él de inmediato denominó el grupo Bogotá en contraposición al de Barranquilla, era la nutriente de un movimiento literario de perfiles modernos, el cual a la larga, produjo inequívocamente el boom literario costeño. Con este aporte, el escritor cartagenero, se proponía demostrar que más que el grupo Barranquilla, y más que la fuente arijuna y magdalenense del gran Gabo, las Sabanas y el viejo departamento de Bolívar, constituían el verdadero abrevadero garciamarquiano y el grupo Bogotá, el genuino antecedente del éxito literario costeño de todos los tiempos.