
Un mal mensaje

El presidente Petro divide el país al priorizar gobernadores afines a su ideología. Su gestión discrimina regiones, generando malestar y división en lugar de unidad nacional.
El presidente debe ser la voz de la unidad de todo un país y no el líder de una corriente política. El país no se puede seguir dividiendo entre quienes piensan como yo y los que no. Y desafortunadamente ese es el mensaje que está enviando el presidente Gustavo Petro cuando primero se reúne con mandatarios seccionales, que según él tiene un pensamiento progresista, como el suyo. El presidente no puede establecer que en lo que resta de su gobierno habrá gobernadores de primera, segunda y tercera clase, como lo ha dejado ver con las citaciones de los mandatarios electos. Petro debe entender que su investidura representa a toda una institucionalidad que debe estar unida en busca de generar el bienestar de cada uno de los 50 millones de colombianos. Llama poderosamente la atención que en esa discriminación Córdoba y Sucre no parecen estar entre sus prioridades, curiosamente tanto él como su esposa son de estos departamentos. Si bien la relación política del presidente con los gobernadores salientes no han sido las mejores, esa situación no la puede trasladar a los nuevos mandatarios, esa es una cuenta de cobro innecesaria para dos regiones que necesitan mucho del nivel central para seguir cerrando brechas sociales que hoy los tienen con indicadores nada favorables en materia social.