
Un lugar de descanso

Las vacaciones se acercan, pero el verdadero descanso no reside en playas o museos. El artículo explora la necesidad de conectar con uno mismo para hallar reposo en el presente, no en el futuro.
Por Olga Hernández Para muchas personas se acercan las vacaciones. He escuchado voces casi suplicantes que anhelan el día que puedan empezar a descansar. Dejar de contestar correos, asistir a reuniones, apagar por un rato el computador y dejar de usar Word y Excel, voces que aseguran que necesitan dedicarse tiempo a sí mismos. La columna de hoy tiene una mala noticia: No hay playa, museo, avión, ciudad, montaña o cabaña, por más paradisiaca que sea, que signifique un lugar de reposo, de descanso, si no sabemos encontrarnos con nosotros mismos. Es que, a ver, analicemos la cosa. Me voy, por ejemplo, a una playa. Me levanto el primer día de mi descanso y literalmente no tengo idea qué hacer conmigo misma, con mi silencio, con mi soledad. No me decido qué hacer y me pongo a explorar el mundo a través de la pantalla de mi celular en lugar de abrir la puerta o la ventana y mirar el mar que se despliega frente a mí. O enciendo la música a todo volumen con tal de distraer el tedio que me genera estar conmigo misma, o pienso que descansar es tener la oportunidad de tomar alcohol y rumbear hasta perder la consciencia, porque es exactamente eso, perder la consciencia y de esa forma dejar de estar conmigo misma, es algo así como descansar de mí. Tengo tiempo para mi y lo que necesito es distraerme de mi misma. Algo de ironía hay en todo esto. Manejamos toda una construcción acerca de lo que “deberían ser” las vacaciones, y se nos pierde de vista que esos “debería” siempre tratan sobre el futuro y nunca sobre el aquí y el ahora. Los verdaderos momentos de descanso solo llegan cuando puedo estar aquí y ahora tranquilo conmigo, caminando tal vez sin rumbo fijo, o visitando un museo, dejándome sorprender por todo lo que veo allí y no preocupada por tachar una actividad de mi lista y poner una etiqueta más en mis redes sociales #DiaDeMuseo #AmoLaCiencia. Solo me es posible reposar en mí, en mi propia existencia, esa que me sucede ahora, justo en este instante, no cuando salga a vacaciones. El lugar de descanso soy yo cuando me permito habitarme de forma tranquila sin que la vida y sus afanes me hagan perder de vista lo verdaderamente importante. No quiere decir que no trabajemos y que nos dediquemos a una vida contemplativa, no, esta sociedad no está diseñada para eso; sino que en el entre tanto de las preocupaciones diarias logremos conectar con lo que vamos siendo, sintiéndonos cómodos con nosotros mismos, encontrando sentido y reposo en cada paso que damos. Y eso no se hace solo en vacaciones, se hace todos los días.