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Opinión

Un llamado a la acción por las casas de la cultura

Carlos Hernán Rodríguez Becerra*
Carlos Hernán Rodríguez Becerra*
Columnista
12 de diciembre de 2024

La falta de apoyo económico amenaza las casas de cultura en Córdoba, pilares de la identidad. Se necesitan políticas públicas y alianzas estratégicas para su sostenibilidad y el desarrollo cultural.

Por Heidy Torres Becerra Luego de estar en la Secretaría de Cultura de Córdoba y de recorrer el departamento, dialogando y escuchando a los gestores culturales, puedo afirmar que una de las principales necesidades del sector es la falta de apoyo económico para la creación y sostenimiento de las casas de cultura o centros culturales. Desde finales del siglo XX las casas de la cultura en Colombia fueron creadas como instituciones para fortalecer la cultura en las comunidades, fomentando la creación y formación artística en los territorios mediante procesos de pedagogía social. Sin embargo, la falta de inversión y apoyo están poniendo en riesgo la supervivencia de nuestras tradiciones y expresiones culturales. La falta de apoyo económico para la creación y sostenimiento de estos espacios trae consigo consecuencias negativas que repercuten en el desarrollo económico y social, ya que la cultura es un pilar principal para expandir la capacidad productiva del país. Si bien la cultura es el alma de la sociedad, las casas de la cultura son los lugares donde las personas pueden experimentar y aprender sobre las diferentes expresiones artísticas y culturales, donde se vive y se refuerzan nuestras tradiciones, proporcionando entornos para la participación ciudadana en las diversas manifestaciones de la cultura, el arte y el patrimonio. Por ello, es indispensable llevar a cabo acciones que reconozcan su valor y su impacto en las comunidades. ¿Qué podemos hacer? Podemos empezar por la creación de políticas públicas, que garanticen los recursos económicos para la construcción y puesta en funcionamiento de las casas de cultura, esto evitaría que dichos espacios dependan exclusivamente del apoyo institucional o de la voluntad de los gobiernos de turno, garantizando así su sostenibilidad en el tiempo. Debo destacar, que sé del gran compromiso de muchos de los alcaldes y alcaldesas del departamento, quienes hacen esfuerzos presupuestales por la cultura, sobre todo en los municipios de sexta categoría donde la capacidad de respuesta del Estado es poca. Por otra parte, las alianzas estratégicas con las universidades pueden generar beneficios, al enriquecer la oferta académica con programas de educación artística no formal, permitiendo el intercambio de conocimientos, experiencias y recursos. Todo esto de la mano de la capacidad de gestión, para la cofinanciación de la construcción y dotación de las casas de cultura, a través de las convocatorias del Ministerio de las Culturas, la Gobernación y el auspicio del sector privado. Estas acciones deben ir sumadas a esfuerzos que adelantamos como actores sociales, ya que tenemos la responsabilidad de preservar la riqueza de nuestra identidad cultural, devolviéndole la importancia a las casas de la cultura, que son más que simples edificios o lugares; estos son centros de encuentro, de diálogo, de creación y de transferencias de los conocimientos. Por eso mi llamado a la acción, es a reconocer el valor de estos espacios para nuestra sociedad, dignificando la labor incansable de los gestores culturales que por años han trabajado por el desarrollo cultural y social de las comunidades.