
Un gobierno en medio de tormentosas barahundas

El gobierno colombiano enfrenta una crisis de confianza. Escándalos de corrupción, financiación ilegal y contratos irregulares involucran a altos funcionarios y ponen en jaque al presidente.
Por Valmiro Sobrino Oliveros Dijo Julio César cuando repudió a su segunda esposa, Pompeya, que "la mujer del césar no tan solo debía ser honesta, sino también parecerlo". Parodiándolo, decimos que el gobierno no tan solo debe ser honesto, sino también parecerlo, pero el gobierno se ha enredado en una serie de embrollos y marañas nada beneficiosas para un jefe de Estado. El primero de los escándalos que conmovió al país se deriva de una acusación que en medio de una tragedia familiar, la señora Daysuris Vásquez excompañera sentimental de su hijo Nicolás Petro, hace ante la Fiscalía por el presunto ingreso de dineros ilícitos durante la campaña del actual presidente de la República. Por ser el hijo del Presidente, el cual estaba encargado de agenciar la campaña presidencial de su padre en la Costa Caribe, el hecho es de suma gravedad. En medio de esa tempestad surge otra: sus dos asesores más cercanos, Laura Sarabia y Armando Benedetti, salieron del gobierno como resultado de un escándalo que incluye dólares en efectivo, insultos, traición, polígrafos, escuchas telefónicas y la sospecha de que la campaña fue ilegalmente financiada. Benedetti a Sarabia: "yo fui el que organicé todos los votos en la Costa, todos sin que pusieran un peso ¿Quién ve eso ahora? ¿O qué quieren que diga quién fue el que puso la plata?" Preguntamos: ¿De dónde sacó Benedetti ese dinero? Ahora surge otro escándalo con el contrato de los carros tanques de agua de La Guajira y Córdoba. Son casi cuarenta y siete mil millones de pesos. El problema es de tal magnitud, que involucra a altos funcionarios del Estado, todos ellos del círculo de confianza del presidente. A ello se suma que los decretos de la emergencia que dictó el Presidente para La Guajira, todos fueron declarados inexequibles por la Corte, lo cual implica una derrota jurídica para el jefe de Estado. Ahora surge otro escándalo con el contrato de los carros tanques de agua de La Guajira y Córdoba. El espacio no nos permite relacionar otros hechos como el caso de las maletas de dinero, del cual más nada se supo, o del bochornoso negocio de los pasaportes. Pero tantos embrollos causados por personas, todas de los íntimos afectos del Presidente, le hacen mucho daño al país.