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Opinión

Un futuro que merece inversión

Rafael Negrete Quintero
Rafael Negrete Quintero
Columnista
14 de agosto de 2024

Colombia celebra cuatro medallas olímpicas en París, pero la reducción del presupuesto deportivo amenaza el futuro de los atletas. ¿Por qué recortar cuando el deporte es inversión?

Por Rafael Negrete Quintero El domingo, Colombia celebraba con orgullo la obtención de cuatro medallas en los Juegos Olímpicos de París 2024. Estos logros no son solo el fruto del esfuerzo individual de nuestros deportistas, sino también del trabajo de años, de entrenadores dedicados, de familias que han hecho sacrificios y, por supuesto, de un país que ha apostado por el deporte como un camino hacia el desarrollo y la cohesión social. Sin embargo, esta celebración se ve empañada por la reciente noticia de la reducción del presupuesto destinado al deporte para el próximo año, una decisión que podría tener consecuencias desastrosas para el futuro de nuestros atletas y el deporte en Colombia. Entendemos que la realidad económica del país impone ajustes en varios frentes, pero es precisamente en momentos de crisis cuando debemos ser más estratégicos con nuestras inversiones. El deporte, más que un gasto, es una inversión que rinde frutos en múltiples dimensiones: salud, educación, cohesión social y orgullo nacional. Las medallas obtenidas en París son una prueba tangible de lo que nuestros deportistas pueden lograr con el apoyo adecuado. ¿Por qué entonces retroceder cuando hemos demostrado que, con el impulso correcto, podemos competir y ganar en la élite mundial? El deporte en Colombia no es solo una herramienta de entretenimiento, es un motor de cambio social. Nuestros campeones no solo son embajadores de talento y disciplina, sino también de historias de superación que inspiran a millones de jóvenes en todo el país. Reducir el presupuesto deportivo no es solo limitar las posibilidades de obtener más medallas, es también cortar de raíz los sueños de miles de niños y jóvenes que ven en el deporte una vía para salir adelante. Es necesario repensar esta reducción presupuestaria y considerar las implicaciones a largo plazo. Si bien el país enfrenta retos significativos en términos de financiamiento, debemos ser conscientes de que el apoyo al deporte es una inversión en el capital humano de nuestra nación. Cada peso invertido en deporte es un peso que se traduce en menos gastos en salud, en menos problemas de criminalidad y en más oportunidades para nuestros jóvenes. En lugar de ver esta reducción como un hecho consumado, deberíamos tomarla como un llamado a la acción. Es el momento de que el sector privado se involucre más, de buscar alianzas estratégicas y de explorar nuevas formas de financiamiento que permitan mantener e incluso aumentar el apoyo a nuestros deportistas. Colombia merece seguir compitiendo en la élite mundial, y nuestros deportistas merecen las herramientas necesarias para lograrlo. El deporte es un pilar de nuestra identidad nacional y merece ser tratado como tal. Invertir en el deporte es invertir en un mejor futuro para Colombia.