
Un fenómeno político llamado Abelardo de la Espriella

Abelardo es lo que los anglosajones llaman en la política un verdadero "outsider". Una persona que se encuentra fuera de los sistemas establecidos y que se distingue por su novedad, independencia o carácter disruptivo; que irrumpe en la política para retar al establecimiento en crisis y entonces se presenta como una alternativa "antisistema" o "anti-establecimiento" para rescatar un sistema, como el nuestro, que está haciendo agua y naufragando.
Pero Abelardo es más: su carácter contestatario proviene de su familia. En 1973, cuando recién salido de la universidad llegué a trabajar a Sahagún, viví en casa de su abuelo Abelardo y su abuela Elenita Juris, quienes habían sido amigos de mi padre Armando Sobrino, quien en una ocasión, a causa de su trabajo por tierras cordobesas, también se hospedó en su casa. Abelardo, abuelo de este, era un hombre insigne, con un talante de patricio romano, y doña Helena, una mujer delgada y bella, tenía en ese fino cuerpo el temple de acero de una Úrsula Iguarán; inquebrantable. Me acogieron en su casa con un aprecio infinito que recordaré hasta el último día. Ahí conocí a Abelardo de la Espriella Iuris, quien era a la sazón un joven estudiante de derecho en Bogotá. Y conocí también en ese ambiente bucólico de Sahagún a su hoy esposa María Eugenia Otero, quien fue mi alumna, de unos 16 años, pero ya con un perfil de lideresa. Después, ya en caminos diferentes de la vida, Abelardo de la E. Iuris, padre de este candidato, fue magistrado del Tribunal Superior de Córdoba, candidato a la gobernación y al senado; ¡siempre de manera independiente! Abelardo, candidato, nunca ha dependido para el ascenso de su vida personal de los políticos colombianos. Nunca esta familia se enredó jamás con la politiquería ramplona y corrupta del departamento y es quizá esto lo que determinó su carácter, su talante y la personalidad de este último Abelardo de la estirpe, candidato presidencial. Ahora se entiende por qué Abelardo se presenta ante el país retando con autoridad y con un discurso directo y valiente a la clase política tradicional autora de una corrupción histórica y retando a un gobierno también corrupto y descuadernado que le ha entregado el país a la delincuencia, y el porqué de su extraordinario ascenso que lo tiene prácticamente ad portas de la presidencia de Colombia.