
Un evento autobiográfico

Jóvenes estudiantes e invitados especiales: Hay momentos de la vida, por el tiempo transcurrido, en que solo se piensa en términos de afecto y gratitud. Hoy, para mí, es uno de esos días. En este simposio internacional, de alguna manera, está resumida mi vida profesional.
Jorge Felipe Ramírez, por ejemplo, fue mi compañero en la Universidad Javeriana; Pablo Rosselli, a quien conocí tardíamente, a raíz de la pandemia, es mi hermano en la literatura y la escritura; Catalina Tovar, por lo que representa como directora del Laboratorio de Investigaciones Biomédicas y Biología Molecular de la Universidad del Sinú, ha sido un soporte científico vital dentro de la institución, cuya Facultad de Ciencias de la Salud vive un momento de esplendor con sus nuevas especialidades y doctorados; Mónica Trujillo es hija del doctor Hugo Trujillo Soto, pionero de la infectología pediátrica en Colombia, quien alumbró mis iniciales inquietudes microbiológicas en la Corporación para Investigaciones Biológicas, de Medellín, y quien luego me mandó a hacer una pasantía en el servicio de enfermedades infecciosas del Children,s Medical Center, de Dallas, donde conocí a Carla Odio, quien estudió la utilidad de la dexametasona en meningitis purulenta, y de donde se derivó mi entrañable amistad con Xavier Sáez-Llorens, quien también estudió allá, a la sombra de los doctores John D. Nelson y George Mc.Cracken, de cuyas memorias nos quedaron los fascículos de The Pediatric Infectious Disease Journaldesde el año de 1982, que hoy reposan en la biblioteca de los residentes en el Hospital San Jerónimo, para quienes estén interesados en revisar una época de grandes hallazgos que impulsaron los paradigmas que hoy rigen la práctica clínica en el campo de las enfermedades infecciosas de la infancia. Alejandro Agresoth y Lorena Mahuad fueron nuestros alumnos en la especialización en pediatría. Ellos, junto a Michael Muñoz, también egresado nuestro, quisieron estudiar infectología pediátrica con Mónica Trujillo en la Universidad CES, y ahí los tienen, alternando con sus antiguos profesores. Otro egresado nuestro, Juan Esteban Tafur, optó por la neurología y recaló en el Hospital Infantil de México, donde yo había estudiado pediatría 45 años atrás y donde conocí minuciosamente a Jesús Kumate, cuyo legado en el campo de las infecciones en los niños es profusamente conocido en América Latina. ¿Y ahora qué sigue? No hay más remedio que seguir estudiando con una mayor autoexigencia. Es el único camino.