Un desierto sin oportunidades
Sincelejo lidera la informalidad en Colombia, con un 70% de ciudadanos en esta situación. La falta de inversión y liderazgo dificulta el progreso económico en Sucre.
Por Cecilio Acosta Olmos La calle es el hábitat predilecto de la informalidad, allí deambulan los sueños de miles de jóvenes que reclaman una oportunidad. Siendo Sincelejo el municipio que concentra el 50% de la actividad económica de Sucre, la informalidad se abrió paso como la mayor forma de generar ingresos. Para el trimestre comprendido entre abril y junio de 2023, 7 de cada 10 sincelejanos se encontraban en la informalidad, siendo la ciudad capital con mayor índice de informalidad en el país, según el Dane. Sincelejo es la ciudad con mayor inflación en el país, con un IPC superior al 13,4%. Sincelejo y Sucre no son territorios competitivos; ubicándose el departamento en la posición número 23 entre los 32 departamentos. La falta de trabajo en equipo entre los mandatarios de la ciudad capital y el departamento durante este período fue evidente, debido a la lucha de egos revestida por intereses políticos. Solo a través de la inversión privada el departamento podrá dar a los jóvenes las oportunidades que se merecen. Sucre puede pasar de ser el desierto de oportunidades que es hoy, a convertirse en un manantial de progreso mediante la atracción de capital extranjero. Una alternativa es la creación de una zona económica exclusiva, un área donde se adopten políticas económicas más flexibles, abiertas y con una menor carga tributaria para atraer la inversión de agentes extranjeros. Esta zona de desarrollo debe ser el Golfo de Morrosquillo, que se constituiría en una plataforma para generar inversiones directas que impacten positivamente el desarrollo económico de la región. La zona portuaria del Golfo debe fortalecerse no solo a nivel de infraestructura, sino en la oferta de servicios aprovechando su cercanía al Mar Caribe para exportar hacia otros países. Sucre debe convertirse en un área clave para desarrollar el comercio internacional, permitiendo a las empresas que puedan gozar de reducción de aranceles, bajos costos logísticos y exenciones del impuesto a las ganancias corporativas para facilitar su liquidación de divisas y remesa de utilidades. Sucre tiene el potencial para lograrlo, pero hacen falta dirigentes con visión de futuro. Sincelejo por su posición estratégica puede convertirse en un complejo logístico que permita la preparación de mercancías para su traslado a destino, así como la coordinación y ejecución del transporte, desarrollando labores de embalaje y carga o descarga de los vehículos. Sucre y Sincelejo necesitan de infraestructura e inversión pública, y entre mayor sea la inversión, más empresas llegarán y con ello el empleo formal que los jóvenes necesitan para sacar adelante a su entorno familiar. Las elecciones del 29 de octubre serán una oportunidad histórica para elegir un mandatario con capacidad de gestionar ante el gobierno nacional la solución de sus necesidades, y también, capaz de generar confianza en los empresarios para crear oportunidades reales para la gente, en especial para los jóvenes.