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Opinión

Un cura y berastegui

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
15 de septiembre de 2025

Muchas veces me he hecho la pregunta indiscreta ¿Dónde queda Berastegui? Es un lugar geográfico o es una isla imaginaria donde nuestra familia y sus herederos han gastado los dos últimos siglos. Cuando se habla de geografía surgen límites y fronteras…

la imaginación nuestra ha sido tan fuerte que no ha permitido delimitar sus extensiones. Quizá el pedazo de tierra insertada en el mar gusta más. Es la fantasía maravillosa que da el pensamiento y fue aquella que llevó al Cura Berasategui a sembrar las raíces del Ingenio construido casi cerca de un siglo más tarde. O la que hizo que Manuel Burgos, inserto de conservatismo, triunfara en las elecciones y consolidara distante uno de los emporios con mayor perspectiva en la Costa. No mezcló nunca la política con las empresas. La que motivó a Papa Kiko hasta encontrar el azúcar y traer a esta fértil parcela la semilla del impetuoso ingenio. La fantasía es quizá lo que nos ha mantenido de pie durante este rato y ha construido la carrera de los principios por la cual hoy discurrimos. Repase nuestro origen y sus aciertos en los tres primeros tiempos. Es bien interesante como la descendencia se organiza a través de un proyecto colectivo que marco el rumbo en cuatro generaciones de Burgos hasta tener funcionando el Ingenio de Berastegui. Ilusiones y tenacidad sintetizan esta aspiración donde se dibujan un espíritu feudal y generoso, una empresa en una finca inmensa llena de gestos desprendidos y trato amable. Como el ingenio en producción con esas colas para reclamar el sueldo era una oportunidad para acercar más a los trabajadores, fomentar los negocios y especialmente el sentido de pertenencia. Paralelo al desarrollo del Ingenio se describe también la secuencia de gestiones y viajes que los propietarios hacían para mantenerle una hemoglobina que garantizara su supervivencia. Destacó el inicial apoyo y su decaimiento, la anemia institucional y sus escuálidos préstamos. Finalmente, el desplome de semejante empresa que fue catalogada como una de las dos empresas azucareras en la Costa Atlántica. ¡Qué pesar no haberla conservado! En uno de mis desvelos creo escenarios de esta realidad caída. Imaginar Córdoba con esta empresa rica en producción y llena de filosofía Burgos. Además de su producción azucarera, generando educación y desarrollo. Cuantos nativos tendríamos con una solvencia académica afianzada en el exterior. Diptongo: Un cura, la raíz del árbol. Berastegui: la cuna.