
Un ámbito tasajeado

La Academia Nacional de Medicina homenajeó a García Márquez, comparando el Macondo literario con la situación actual. Un artículo sobre el evento, sin embargo, sufrió alteraciones editoriales que lo desvirtuaron.
Por Álvaro Bustos González* El pasado 19 de julio, la Academia Nacional de Medicina organizó un homenaje a Gabriel García Márquez a los 10 años de su muerte. El motivo era propicio para hacer una analogía entre el Macondo inventado por el fabulador de Aracataca y la situación actual del país, que no llama a mayores regocijos. Las guerras recicladas, las ambiciones desmedidas y la extravagancia de ciertas conductas no han cambiado mayor cosa. Los expositores brillaron, cada uno en su género, pero estuvieron especialmente lucidos los doctores Juan Valentín Fernández de la Gala, quien lanzó su obra Los médicos de Macondo, y la académica Marta Lucía Tamayo, cuya ponencia giró, llena de gracia, en torno a Las mujeres de Macondo. Por mi parte, me limité a unas pinceladas dolidas nombradas El ámbito de Macondo, cuyo texto apareció tasajeado el domingo pasado en las páginas centrales de este periódico. No es que mi discurso hubiera sido acuchillado con sevicia, porque esas cosas no ocurren voluntariamente. Pasó que alguien trastocó la secuencia de los párrafos, alterando su musicalidad, mutiló unas comillas e introdujo vocablos y números que no estaban en el relato original. Veamos. No sé de dónde aparecieron dos huevos prehistóricos en el río, cuando en Cien años de soledad, en la descripción de la aldea, solo se habla de "un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos". Luego salgo diciendo que García Márquez es un tres clásico de la literatura, cuando no más dije que era un clásico de la literatura. Después surgió un número 4 intercalado sin sentido en una oración ajena a las matemáticas, y más adelante un 5 que nada tiene que ver con la decadencia de la civilización occidental. A estas alturas de la vida la resignación es una sana compañía. Ya no hay nada que hacer. Estando de moda el estoicismo, bien vale la pena arroparse con su manto. No podemos intervenir en aquello que no está a nuestro alcance. En tiempos de ansiedad, depresión y suicidio más vale permanecer impasible, confiando en la clemencia de los lectores. A propósito, buena falta hace que El Meridiano retome su separata literaria. Quizá el mejor aporte de un medio para el rescate de las virtudes civiles, estéticas e intelectuales perdidas, consista en regresar a las humanidades de la mano de la ciencia. La mezcla de esoterismo y rituales selváticos del "progresismo" bien puede convertirse en un verdadero Armagedón. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.