
Un alto en el camino

El gobierno colombiano prioriza negociaciones con disidentes de las Farc, incluso tras operativos y órdenes de captura, socavando la credibilidad institucional y generando debate sobre la "paz total".
Hace cerca de un mes el país se sorprendió cuando cuatro disidentes de las Farc, con órdenes de capturas vigentes, cayeron en territorio antioqueño 'paseando' en camionetas de la Unidad Nacional de Protección (UNP). Pues bien, el Gobierno Nacional dio muestras que por encima de cualquier situación, su interés está en negociar con los grupos criminales, así esto signifique poner en juego la credibilidad de la institucionalidad, en este caso del Ejército Nacional, que realizó el operativo para dar con la captura de estos delincuentes, quienes en la noche se acostaron siendo criminales, pero en el día el presidente Gustavo Petro los levantó como 'gestores de paz'. Esto del Gobierno es una muy mala señal para los colombianos, que ven cómo el Estado es benévolo con los mismos terroristas que asesinaron a seis policías recientemente en el Bajo Cauca antioqueño, pero persigue a ciudadanos solo por el hecho de no compartir su ideología. La 'paz total' no es más que un 'vericueto' en busca de un objetivo, que si bien se presenta como un gesto necesario para el país, este no puede convertirse en una amenaza para la seguridad de millones de colombianos. El presidente Petro debe hacer un alto en el camino en su propósito de paz, porque por donde va terminará perdido. El Gobierno Nacional abrió tantos frentes de paz, que hoy parece estar confundido.