
Trump desafió los pronósticos

Las encuestas erraron. Donald Trump venció a Kamala Harris en las elecciones presidenciales de EE.UU., impulsado por la seguridad y la economía, y el voto latino.
Por Arianna Córdoba Díaz Las encuestas, como en tantas otras ocasiones, fallaron. Aunque pronosticaban un cerrado empate entre Donald Trump, electo presidente de la primera superpotencia del mundo, y su contendora, la actual vicepresidenta Kamala Harris, e incluso algunos sondeos la proclamaban como ganadora, los resultados fueron muy distintos: el republicano se impuso y con claridad sobre la demócrata, iniciando así otro capítulo en la historia de Estados Unidos. De la mano de las fallidas encuestas, hay perplejidad en algunos círculos por el hecho de que Trump, pese a sus polémicas y problemas judiciales, se haya alzado con el triunfo. Aquellos a quienes entonces los invade el estupor deberían preguntarse, en lugar de lamentarse, por qué incluso los latinos terminaron favoreciendo con su voto al ganador. No se necesita ser un ultra "gurú" en temas gubernamentales para detectar que dos de los pilares de la campaña de Trump realmente conectaron con los electores y le atrajeron más votos de los que quizás imaginaba: seguridad y economía fortalecida. Si bien todos los temas son importantes, al momento de votar los estadounidenses fueron prácticos: eligieron a quien consideran que puede garantizarles una mayor protección a ellos y a sus familias, y, por supuesto, a quien les prometió que habrá la solvencia necesaria para que la gente pueda comprar alimentos y cada hogar pueda comer. Asegurar eso, aunque suene básico, le da tranquilidad a la población. Lo demás viene por añadidura. En cuanto al voto latino, que terminó en buena medida respaldando a Trump a pesar del repudio que generó el chiste de mal gusto sobre Puerto Rico, el apoyo recibido, según los expertos, también se debió a que los latinoamericanos residentes en EE.UU. prefirieron soportar el chascarrillo antes que dar pie a que alguien como Harris, a quien ven muy cercana al socialismo, llegara al poder. Ni más faltaba que ellos, que en su mayoría han huido de países empobrecidos o en camino a la pobreza por estos modelos económicos y políticos, fueran a respaldarla. De nada sirvió el apoyo de Ricky Martin, Jennifer López y todo el listado de artistas del estilo "Hollywood woke" que respaldó a Kamala; la gente quiere seguridad a toda costa y que no les falte trabajo para llevar comida a la mesa. Bien por Trump, quien logró aglutinar en sus propuestas los deseos de los estadounidenses, que esperan que sus inobjetables éxitos como hombre de negocios —ahora acompañado del hombre más rico del planeta, Elon Musk— le devuelvan a Estados Unidos su tradicional prosperidad y lo alejen del temido fantasma socialista. Como reza su eslogan: "Hagamos grande a América otra vez" (Maga).