
Tres porros de Armando Contreras

Armando Contreras, "El Coloso de Chochó", dejó un legado musical invaluable. Destacamos tres porros icónicos: "El Arrancateta", "No bebo pero mando" y "El Pirigallo", que inmortalizan su genio.
Por Ensuncho De La Bárcena La obra de este genio sabanero es tan variada, rica y extensa, a pesar de su corta vida, que se hace difícil escoger solo tres porros. Sin embargo, me propuse rendirle homenaje a este Coloso del Caribe, ícono inmortal de la Banda Juvenil de Chochó. Podríamos hablar días y noches enteras de este compositor, trompetista y arreglista nacido el 18 de enero de 1952. Decir que era el mayor de 10 hermanos, que desde niño le tocó trabajar, que comenzó en la música haciendo sonar pitos de papaya y el cuero de los taburetes. Que a los 18 años aprendió a tocar la trompeta y que hizo suyo el instrumento gracias a los maestros Rafael Hernández, Walter Castro y Pello Torres. Que dirigió la de Chochó durante 20 años. Que grabó 13 discos con su banda, entre 1974 y 1995. Que no solo hizo grande la Banda de su pueblo, sino que grabó con otros grandes: Adolfo Echeverría, Lucy González, Juan Piña y La Revelación, Lizandro Meza, Los Corraleros de Majagual y Alfredo Gutiérrez. Que compuso decenas de porros y fandangos, con los que ganó infinidad de premios en el Festival del Porro de San Pelayo y en el Encuentro Nacional de Bandas de Sincelejo. Entre toda su excelsa obra quiero destacar: El Arrancateta, No bebo pero mando y El pirigallo. Aprendí a bailar con mis amigas de San Marcos gracias al 'Río Sinú', acetato de La Máxima de Mañungo publicado en 1986 por Discos Fuentes. Especialmente con "El arrancateta" que, en la voz de Jaime Manjarrez, inmortalizó al toro de Aníbal Monterroza. La historia me parece una gran crónica y el título deliciosamente atrevido. En 1995 conocí al maestro en la coronación de mi hermana Érica como Reina de la Feria de San Isidro. Esa noche todos bailamos con muchas ganas "No bebo, pero mando", joya de nuestra música. Es un porro vanguardista, disruptivo, por los solos de trompeta que lo caracterizan. Como la envolvente musicalidad de "El pirigallo", obra cumbre del chochoano. Con esta pieza exquisita de nuestra anatomía musical Contreras alcanzó la gloria. Mi compromiso con la Musa es componerle unos versos. Dicen que El Coloso de Chochó murió un segundo domingo de Pascua, el 14 de abril de 1996, a los 44 años. Que estuvo amenizando un fandango en Corozal, amaneció en Los Palmitos y de allí salió para Tierra Santa, su finca en Sabanas de Beltrán. Que en su entierro sonaron las principales bandas de la época. Eso dicen. Cuando escuchamos estos tres porros inmortales, nos queda claro que Armando Contreras vivirá por siempre. Amén.