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Opinión

Transición energética: necesaria, pero no prioritaria

Saray Robayo Bechara
Saray Robayo Bechara
Columnista
10 de diciembre de 2022

La crisis climática global impulsa a Colombia a buscar soluciones. El presidente Petro aborda el desafío en la COP27, mientras el país evalúa una transición energética sin afectar la economía.

Por Saray Robayo Bechara La actual realidad planteada por los efectos climáticos tiene a las economías del mundo buscando soluciones a un desafío global que se viene tomando las agendas de los países y Colombia no es ajena a este reto, según lo dicho por el Presidente Gustavo Petro durante su discurso en la COP27 en Egipto. Si bien los científicos están de acuerdo que el planeta se está calentando no parecen estar seguros de la velocidad del proceso y en ese caso, cuánto sería el tiempo para adaptarse al calentamiento que podría acarrear la extinción de buena parte de las especies de fauna y flora y poner en vilo la supervivencia de la humanidad. No cabe duda que en la actualidad nos estamos enfrentando a la degradación del medio ambiente, preocupación que ha estado en la agenda desde la convención de Estocolmo de 1972, esto debido a fenómenos como la producción excesiva de CO2, los efectos de los combustibles fósiles, el mal manejo de desechos y la deforestación que aporta aproximadamente al 20% de las emisiones mundiales de gases efecto invernadero. Sin embargo, las metas propuestas para los países que más contribuyen a las emisiones de gases como China, Rusia, EE.UU. e India, no han sido efectivas para un cambio sustancial que disminuya la contaminación atmosférica. En el caso colombiano, sabemos del reto y la importancia de lograr la transición energética gradual, pero tenemos el compromiso con los colombianos de no afectar el potencial económico y la soberanía energética nacional. Actualmente, el país cuenta con una capacidad instalada de 2.500 megavatios de energías renovables (sin contar las hidroeléctricas que generan alrededor del 70% de la energía del país), esto apenas alcanza para alrededor del 1% de hogares colombianos, lo que nos muestra que todavía estamos muy lejos de una matriz energética renovada con generadores como los parques eólicos o granjas solares. Sin embargo, antes de lograr este importante desafío, es fundamental que la economía colombiana sea competitiva en el escenario internacional, para reducir las brechas sociales y garantizar la seguridad alimentaria que afecta a casi la mitad de la población nacional. Por tal motivo considero que es fundamental lograr una transición energética, pero existen temas de mayor importancia en el contexto de un país en donde casi el 40% de los habitantes viven en situación de pobreza y cerca de 20 millones de colombianos no comen tres veces al día.