
Transfuguismo y convención

Dos hechos clave marcaron la agenda política nacional: la aprobación de una ley contra el transfuguismo y la convención del Partido Liberal con tensiones internas y posibles injerencias.
Por Rafael Hernández Mestra La semana pasada se dieron dos hechos que fueron noticias políticas en el ámbito nacional y que de alguna manera marcan la agenda tanto del país político como de los medios de comunicación. El primer hecho fue la aprobación en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes del Proyecto de Ley que reglamentaría el transfuguismo. Tránsfuga es una denominación atribuida en la política a aquellos representantes que, traicionando a sus compañeros de lista o grupo o apartándose individualmente o en grupo del criterio fijado por los órganos competentes de las formaciones políticas que los han presentado, o habiendo sido expulsados de estos, pactan con otras fuerzas para cambiar o mantener la mayoría gobernante o para dar la mayoría a un grupo que no la tiene, o bien dificultan o hacen imposible a dicha mayoría el gobierno de la entidad. En algunos parlamentos donde se presentan dos bancadas enfrentadas, se usa la expresión "cruzar el pasillo" para referirse a los tránsfugas que cambian de bancada si pasan a sentarse con el partido opuesto. Acá son conocidos también como "buñuelos", "pasteleros" o "voltiarepas". La segunda noticia política fue la convocatoria a la Convención del Partido Liberal que se llevaría a cabo el pasado jueves y viernes en la ciudad de Cartagena y donde se escogerían a sus dignatarios. Todo apuntaba en que en ella sería reelegido el expresidente Cesar Gaviria como eterno jefe único de la colectividad, convención que llega dividida y en donde algunos congresistas y excongresistas rebeldes afines al actual gobierno están pidiendo una relevación en los cuadros directivos para darle un aire de renovación al partido que se ha quedado con la doctrina y las prácticas del siglo pasado. Sin embargo, el ambiente lo agitó el Presidente de la República, que está metido en todo menos en lo que debe estar, que es gobernar al país y estar pendiente de las personas que lo rodean saqueándose el erario. Esta es una reunión de liberales y el Presidente no debe inmiscuirse en asuntos de otras colectividades, los rojos que arreglen sus problemas y diferencias en su patio. Lo cierto es que hay muchos que aseguran que el Presidente hace rato quiere tomarse al Partido Liberal y por eso a mermelado a muchos congresistas para que le aprueben sus reformas. Terminada de escribir esta columna, no se sabía de los resultados de dicha convención, pero lo que sí es cierto hace rato es que en ese partido hay más cacique que indios.