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Opinión

Transformando realidades

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
15 de diciembre de 2022

El Foro Córdoba, en 70 años, impulsa transformar la realidad departamental mediante políticas públicas. El objetivo: superar pobreza, inseguridad y desempleo, priorizando la educación y la justicia.

Por Fernando Negrete Montes En lo social se da por hecho que transformar es modificar en sentido positivo, pasar de un estado inferior a uno superior en términos de calidad y bienestar. Es el punto de partida y permanencia del Foro Córdoba 70 años que deja a la sociedad cordobesa un conjunto de iniciativas, experiencias y testimonios de lo que hacen las personas, comunidades e instituciones buscando transformar la realidad departamental en esa dirección, mediante la conversión de esos saberes en políticas públicas de desarrollo. El asunto es que a las administraciones públicas y privadas lleguen personas formadas y con liderazgo para asumir las tareas requeridas y superar los altos niveles de pobreza, inseguridad, desempleo e inestabilidad, teniendo como regla general un sistema de relaciones sociales dotado de los instrumentos y normas que hagan posible su funcionamiento y desarrollo. En la situación actual de Colombia, después de 200 años y de muchos avatares cubiertos por el sino de la violencia y la exclusión ejercida por los grupos políticos y sectores sociales que se hicieron al poder, regando en el territorio malas formas de convivencia acentuadas en los últimos 60 años por la guerrilla, el paramilitarismo y las bandas criminales, se avanzó de una población rural a una urbana y cuyos problemas deben ser atacados prioritariamente. La transformación del país se dio por el lado educativo con coberturas en educación básica cercanas al 100%, avances en la media del 80% y la superior del 30%, niveles que se lograron también en salud con la universalización de la atención en los últimos 30 años y logros en el control de la inflación con tasas inferiores al 5%, el desempleo por debajo de dos dígitos y la pobreza en los niveles más bajos conocidos, por fuera de los proyectos viales de integración nacional. Parece que el camino debía ser este, limpiándolo de la corrupción y con oportunidades para toda la población, cuyos procesos de meritocracia y una debida aplicación de justicia, nos acercarían más temprano que tarde a un transformador cambio, lo cual no justifica romper lo construido por un prejuicio ideológico. Antes que intentar volver al pasado con teorías e ideologías desenfocadas del rumbo histórico que tomó la humanidad y utilizando como estrategia el desorden social, lo más indicado y revolucionario es mirar nuestro entorno hoy y aplicar las medidas conducentes a transformar esa realidad con educación, trabajo, democracia, justicia, lucha contra la corrupción, más ejecución y menos retórica.