
Transformando realidades

El Foro Córdoba, en 70 años, impulsa transformar la realidad departamental mediante políticas públicas. El objetivo: superar pobreza, inseguridad y desempleo, priorizando la educación y la justicia.
Por Fernando Negrete Montes En lo social se da por hecho que transformar es modificar en sentido positivo, pasar de un estado inferior a uno superior en términos de calidad y bienestar. Es el punto de partida y permanencia del Foro Córdoba 70 años que deja a la sociedad cordobesa un conjunto de iniciativas, experiencias y testimonios de lo que hacen las personas, comunidades e instituciones buscando transformar la realidad departamental en esa dirección, mediante la conversión de esos saberes en políticas públicas de desarrollo. El asunto es que a las administraciones públicas y privadas lleguen personas formadas y con liderazgo para asumir las tareas requeridas y superar los altos niveles de pobreza, inseguridad, desempleo e inestabilidad, teniendo como regla general un sistema de relaciones sociales dotado de los instrumentos y normas que hagan posible su funcionamiento y desarrollo. En la situación actual de Colombia, después de 200 años y de muchos avatares cubiertos por el sino de la violencia y la exclusión ejercida por los grupos políticos y sectores sociales que se hicieron al poder, regando en el territorio malas formas de convivencia acentuadas en los últimos 60 años por la guerrilla, el paramilitarismo y las bandas criminales, se avanzó de una población rural a una urbana y cuyos problemas deben ser atacados prioritariamente. La transformación del país se dio por el lado educativo con coberturas en educación básica cercanas al 100%, avances en la media del 80% y la superior del 30%, niveles que se lograron también en salud con la universalización de la atención en los últimos 30 años y logros en el control de la inflación con tasas inferiores al 5%, el desempleo por debajo de dos dígitos y la pobreza en los niveles más bajos conocidos, por fuera de los proyectos viales de integración nacional. Parece que el camino debía ser este, limpiándolo de la corrupción y con oportunidades para toda la población, cuyos procesos de meritocracia y una debida aplicación de justicia, nos acercarían más temprano que tarde a un transformador cambio, lo cual no justifica romper lo construido por un prejuicio ideológico. Antes que intentar volver al pasado con teorías e ideologías desenfocadas del rumbo histórico que tomó la humanidad y utilizando como estrategia el desorden social, lo más indicado y revolucionario es mirar nuestro entorno hoy y aplicar las medidas conducentes a transformar esa realidad con educación, trabajo, democracia, justicia, lucha contra la corrupción, más ejecución y menos retórica.