
Todos pagamos, todos controlamos

En la era de la influencia política en redes sociales, el control ciudadano sobre los recursos públicos es crucial. Es hora de ejercer el derecho a exigir transparencia y buena gestión.
Por Glenda K. Fuentes En una era donde los gobernantes utilizan las redes sociales de manera similar a los influencers, mostrando su trabajo a través de videos con música inspiradora de fondo, frases impactantes, ángulos favorecedores y escenas de abrazos con la gente, es fácil sentirnos cercanos al progreso. A tal punto que esta información puede parecer suficiente para formar nuestra opinión sobre cómo están gestionando nuestros recursos, sin profundizar en aspectos críticos como la procedencia y correcta inversión de los mismos. Al final del día, entre tanto quehacer, puede parecer más sencillo aceptar lo que nos presentan que ejercer nuestro derecho constitucional de control social. Este derecho nos da, como ciudadanos, el poder de supervisar la gestión pública. No se trata solo de detectar corrupción, sino de asegurar que se cumplan nuestros derechos sociales, como tener servicios básicos adecuados, distribuir equitativamente el poder y garantizar transparencia en el uso de los recursos públicos. Este derecho no solo es un privilegio, sino también una obligación. El crecimiento y desarrollo de nuestros departamentos, ciudades y municipios dependen en gran medida de nuestra participación activa en el control de los recursos públicos. ¿Por qué nos cuesta tanto apropiarnos de lo nuestro? Solo unos pocos son dolientes de lo que es producto del trabajo y esfuerzo de todos. No se trata solo de hablar de corrupción, sino también de una gestión que responda a nuestras necesidades. En muchos países desarrollados donde los impuestos son un porcentaje considerable de los ingresos, todo marcha bien porque los ciudadanos son vigilantes activos de los recursos públicos y siempre están cuestionando, no solo a través de redes sociales, sino utilizando las herramientas jurídicas de participación. Aquí en Colombia todos pagamos impuestos, unos más, otros menos, pero nadie está exento. Es nuestro sudor, nuestro trabajo, el sacrificio de nuestro tiempo. Desde quien toma un bus hasta quien maneja un carro de última gama, desde quien compra una bebida en una tienda hasta quien va a un supermercado, todos contribuimos a los recursos que administran nuestros gobernantes. Entonces, ¿por qué dejamos lo que es nuestro al libre albedrío de otros? Las herramientas están dadas (Ley 1757 de 2015) y muchas no requieren mayores formalidades: 1. Derecho de Petición, 2. Denuncias, 3. Veedurías Ciudadanas, 4. Audiencias Públicas, 5. Rendición de Cuentas. No contar con la información verídica es permitir ser influenciado tanto por quienes critican sin mostrar el panorama completo como por aquellos que se presentan cortando cintas y hablando como buenos motivadores. Es insólito tragar entero lo que nos dicen, aun cuando tenemos a nuestro alcance los medios para corroborar y exigir que nuestros recursos se inviertan adecuadamente en beneficio de la comunidad. Es hora de ejercer nuestro derecho y deber como ciudadanos: Todos pagamos, todos controlamos.