
Todo es un sainete

El gobierno de Petro enfrenta una crisis por la falta de control y las contradicciones internas. Funcionarios desafían al presidente, evidenciando fallas en la administración y rumbo incierto.
Gobernar el país por redes sociales ha sido el peor fracaso de Gustavo Petro. En el Gobierno Nacional sus funcionarios parecen una isla en la que cada uno tiene sus normas y cada quien rige su accionar, desconociendo las jefaturas. La licitación de los pasaportes es otra evidencia de que desde la Casa de Nariño no hay control sobre las dependencias a su cargo, llámese ministerios, direcciones o departamentos. Por eso cada acción de algunos de sus altos funcionarios se convierte en un sainete y deja muy mal parada la aparente planeación administrativa en el gobierno. Primero fue la jefe de la Oficina de la Defensa Nacional, Marta Lucía Zamora, luego el turno le correspondió al director del DNP, Jorge Iván González y ahora el secretario General de la Cancillería, José Antonio Salazar, todos con actuaciones contrarias a lo dispuesto por el presidente Gustavo Petro. Eso les costó sus cargos. Pero como ellos han sido varios los funcionarios del Gobierno que han tenido que salir por no mostrarse de acuerdo con los lineamientos del mandatario, quien insiste en manejar al país según sus tesis, así no se compartan por considerarlas erráticas. Ante tantas contradicciones es incierto lo que le espera al país y cada vez se confirma que el capitán no sabe a qué puerto lo va a llevar.