
Todavía nos falta

El deporte forja valores esenciales y requiere esfuerzos. Inversiones públicas y formación de calidad son claves. El subcampeonato colombiano en Copa América revela avances, pero también retos sociales.
Por Fernando Negrete Montes El deporte es un buen medio de enseñanza para formar a la generación de un país que entienda que en la vida hay que hacer esfuerzos para obtener las cosas y que la sociedad debe proveer un conjunto de condiciones que le permita a los futuros ciudadanos desarrollar sus capacidades para llegar a "romper" las marcas existentes, o por lo menos buscar su realización personal y contribuir en su momento, con el pago de la deuda generada por su inversión en ellos. El Estado conformado por el territorio y el conjunto de residentes organizados en hogares y empresas con sus diferentes formas de trabajar y producir la riqueza, es el soporte para que los gobiernos a través de sus administraciones públicas impulsen mayores niveles de desarrollo con los recursos que las personas le trasladan para que los inviertan en el bienestar de la población. Las inversiones públicas realizadas por los gobiernos deben estar dirigidas no solo a más escenarios deportivos, sino a la formación de instructores y directivos con alta capacidad técnica y humana que permitan superar la tradición plagada de resabios que nuestros muchachos adquieren en el medio reforzada muchas veces por técnicos, haciéndoles creer que las mañas, la marrullería, deben estar al frente de su vida deportiva. Esos dirigentes deben tener claro que la competencia debe ser leal, no con zancadillas, para evitar que nuestros deportistas en vez de hacer el mayor esfuerzo por mejorar y descollar por sus méritos terminen desviados de su objetivo y a mitad de camino dentro de su propósito inicial, llevando al traste las aspiraciones de una familia y de la sociedad que espera de ellos una carrera en ascenso y ejemplo para miles de jóvenes que buscan en el deporte su proyecto de vida. Acaba de cerrarse el telón de la reciente copa América de fútbol con el subcampeonato de la selección colombiana que convocó el afecto y alegría de millones de compatriotas y en cuya celebración anticipada, el gobierno nacional decretó día cívico para el 15 de julio. Es una lástima no haber logrado el título que ya se había obtenido en el año 2001, distancia bastante lejana que tendía a ver la victoria como si fuera la primera vez. Con el resultado obtenido en la parte deportiva, podemos decir que estamos cerca de la cúspide con unos muchachos que la dificultad en su crianza ha sido su motor con la esperanza de sacar a su familia de la difícil situación, en tanto en lo social, con los actos generados en los estadios y los sitios por donde pasan las caravanas de la celebración, nos dicen que todavía nos falta para hacer normal los triunfos obtenidos no solo en el deporte sino en todas las actividades de nuestra vida. Hay que seguir preparándose.