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Opinión

Titulitis universitaria: problema de nuestra educación (II)

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
19 de abril de 2024

El sistema educativo debe anticipar el futuro. ¿Qué sociedad proyectamos para 2050? Carreras tradicionales perderán valor ante avances en ciencia, tecnología y nuevas industrias.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Una sociedad debe tener un sistema educativo en consonancia con los objetivos estratégicos de su desarrollo a tres o cuatro décadas. ¿Qué tipo de sociedad planeamos para el año 2050? El mundo avanza aceleradamente hacia unos modelos de sociedades que en tres décadas muy poco tendrán que ver con el mundo de hoy. Las ciencias aeroespaciales y astrofísicas; las ciencias de las energías alternativas; la mecánica automotriz movida por nuevas energías en la cual desaparecerán los motores de combustión actuales; la ingeniería genética y las ciencias de ecología y la microbiología; la ingeniería biomédica; las ingenierías mecánica y electromecánica y de micro-procesadores y de las ciencias de la computación; las ciencias geológicas e hidrológicas y todas las que tienen que ver con la conservación del planeta y finalmente la ingeniería industrial y agroindustrial acabarán por completo el modelo educativo de hoy; el de la titulitis y la doctoritis que privilegian nuestras universidades. En la edición pasada me referí al derecho. Igual, carreras como la administración de empresas no tendrán mucho oficio. En vez de administración de empresa se necesitan carreras intermedias de "creadores de empresas" para estimular el emprendimiento. Muchas otras carreras como la sociología, trabajo social, comunicación social y afines no tendrán un amplio campo de ocupación. La educación confesional de hoy ya no tendrá espacio en una sociedad post-moderna (del conocimiento). La medicina humana y las ciencias paramédicas tendrán un valor inmenso en las próximas sociedades así como técnicos en la industria del turismo. Cuando el campo se tecnifique y la ganadería extensiva dé paso a la ganadería intensiva, necesitaremos miles de zootecnistas, tecnólogos agropecuarios, tecnólogos pesqueros, expertos en inseminación bovina, y aquí la titulitis clásica no tendrá cabida. Pero todo esto obedece a una pregunta: ¿Qué tipo de sociedad es la que vamos construir en las próximas décadas? Si lo que queremos para el futuro es continuar con el subdesarrollo actual, la titulitis continuará; tendremos muchos "doctores" en los próximos diez años manejando taxis o meseros de bar. Todo esto nos obliga a revisar con urgencia el concepto de universidad de hoy y de cómo enchufarla en un mundo nuevo.