
Tierras para los campesinos, no para los vivos

Más de 700 familias campesinas en Buenavista recibieron 8.800 hectáreas, tras años de lucha. La entrega busca impulsar la producción, pero se teme la venta de tierras.
Por José Armando Benítez Tuirán Once predios con más de 8.800 hectáreas fueron entregados a más de 700 familias en Buenavista, pertenecientes a varias asociaciones campesinas. Una de ellas es la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos de Buenavista Anuc-Buenavista, que está registrada en el Ministerio de Agricultura desde 1980, y que consiguió que les cedieran a 87 familias, 1070 hectáreas de la Hacienda La Argentina, que se encuentra en jurisdicción de este municipio, La hacienda había sido entregada por Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, para reparar a las víctimas, hace más de 15 años, en medio del proceso de paz con las AUC. Sin embargo, desde la Anuc, han manifestado que ha sido un proceso largo y de mucha paciencia ante la Sociedad de Activos Especiales, SAE y la Agencia Nacional de Tierras. ANT. Son al menos ocho años los que ha tenido que batallar contra viento y marea el actual presidente de la asociación, Dalel Bitar Ruiz y la junta directiva, en marchas, capacitaciones, solicitudes y toda una cantidad de encuentros y eventos, para que por fin se haya materializado el anhelo de tener tierra para producir. Pero no es el primer proceso de entrega de tierras que se lleva a cabo en Buenavista. Durante varios años el Gobierno Nacional ha repartido tierras a los campesinos. No obstante, se podrían contar con la mano, los que todavía la conservan, pues pasado un tiempo, la inmensa mayoría de los beneficiarios terminó vendiendo sus tierras al mejor postor. "Esta vez tiene que ser diferente" manifiesta Dalel Bitar, quien tiene mucha fe en que las tierras serán aprovechadas al máximo por estas 700 familias y espera que dentro de poco comiencen a producir alimentos para abastecer a la región y generar riqueza a los nuevos propietarios. Sin duda es una gran oportunidad para que la gente prospere desde el campo. La tierra debe estar en manos de quien la produzca. Pero no puede volver a pasar lo mismo de siempre, que dentro de unos años comience la feria de la compra venta y las tierras vuelvan a estar en manos de los poderosos. No se pueden cometer los mismos errores del pasado. El Estado debe ser firme en la prohibición de la venta de esta tierra. Una cosa es darle tierras al campesino que no tiene donde sembrar y otra, muy diferente, que se les reparta terrenos a los mismos vivos de siempre.