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Opinión

Tierra sin fronteras

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
30 de octubre de 2025

Después que el profesor Mena llevó a sus alumnos a recibir una clase de geografía al puente de la quebrada del Jui, para sentir en el terreno lo que era el mundo real frente al de los textos, quedó en la mente de los ilustres caminantes volver a levantar la vista para ver por encima de los tenues ramales de una trifurcación de cordilleras que caía con la suavidad de un pequeño batazo, la fuerte corriente de agua semejante a un extrabase que sacara las máximas vibraciones de unas cuerdas vocales intactas.

Estos pininos de estudiantes prestando del béisbol algunas de sus expresiones para relatar lo vivido por un grupo de muchachos menores de doce años, cuya mente se abría en la medida que sus cuerpos acumulaban fuerzas para imaginar sitios y conocer un mundo que le llegaba a sus sentidos, diferente de las noticias y enseñanzas de los profesores, y que lo que menos necesitaban era que alguien les pusiera trabas o adoctrinara, para matarles sus fantasías. Esta era una carrera sin más límites que lo impuesto por la misma fortaleza y preparación de cada individuo y de las condiciones externas que la sociedad creara, para facilitar que los jóvenes pudieran llegar hasta el "infinito", sin atropellar a sus "adversarios" que eran sus compañeros, ante lo cual no deben ser utilizados como mercenarios de cualquier tipo de organización o estado, que los pone al frente de batallas que no se corresponden con los sueños de libertad de un mundo por emancipar. A través del deporte y eventos culturales desarrollados durante el presente año en el departamento y sus municipios, que demandan más y mejores escenarios y formación profesional de entrenadores y dirigentes que "copien" e inventen nuevas estrategias para mejorar resultados, se avanza en la ruta de masificar la ocupación de nuestros jóvenes y acceder de forma consciente, a una educación que los lleve a acortar las distancias que los separan de aquellas sociedades que trazan el destino. Ponernos a gritar o renegar de la "suerte" y "criticar" y desear que las "grandes potencias" se caigan, tampoco es la vía; por el contrario, si todos salimos del mismo sitio de la tierra y aquellos que de una u otra forma han llegado más lejos, no ha sido siempre a base de rapiña y pillaje, menos ahora cuando el desarrollo tecnológico, el conocimiento, permite achicar distancias a base de estudio, trabajo y esfuerzo y no de la violencia que lleva a la degradación del ser humano. Si nos esforzamos como sociedad por superar las grandes carencias y ponernos a la par de los que marcan el rumbo, estaremos en mejores condiciones para ser escuchados e "imponer" nuestras formas de ver la vida y, al final, desaparecerán las fronteras que nos limitan para hacer las cosas.