
Terminó importando

Gustavo Petro, tras prometer una transición energética, importa gas natural, contradiciendo sus políticas. El desabastecimiento y la realidad económica forzaron el cambio, anticipando alza de precios.
Desde su llegada al gobierno, el presidente Gustavo Petro habló de la necesidad de una transición energética hacia fuentes más sostenibles y limpias. Proceso que estuvo argumentado con críticas a las prácticas de importación de combustibles fósiles, incluido el gas natural. Sin embargo, la realidad política y económica ha llevado a su administración a una contradicción notable: mientras se negaba la importación de gas, eventualmente esta se convirtió en una necesidad. Fueron meses en los que desde los diferentes sectores minero-energéticos del país se lanzaron advertencias de lo que podría suceder con las políticas que pretende implementar el Gobierno Nacional. Era un hecho el desabastecimiento de gas y con ello la importación de este, pero no se escucharon las premoniciones que al final resultaron siendo ciertas. Si bien desde el Gobierno se montó el discurso de que desde hace más de 10 años se importa gas, está claro que esto obedecía exclusivamente para suministrárselo a las termoeléctricas, pero durante más de 40 años esa compra no se dio para llevarlo a los hogares colombianos. La decisión de importar gas por parte del gobierno Petro, a pesar de sus promesas de prohibición, hoy navega en un mundo donde sus ideales chocan con la realidad. Los expertos anuncian un incremento en los precios del servicio de gas en el país.