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Opinión

Teoría de la estupidez humana

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
16 de octubre de 2024

El historiador Carlo María Cipolla teorizó sobre la estupidez humana en 1988. Definió grupos, siendo el de los estúpidos el más peligroso, capaz de socavar a la sociedad.

Por Bibiana Cabarcas En 1988 el catedrático e historiador económico italiano Carlo María Cipolla, escribió un breve pero controvertido ensayo al que tituló Allegro ma non troppo (alegre, pero no demasiado) formulando en él su famosa teoría sobre la estupidez humana, exponiendo una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la mafia o la internacional comunista. Este gran número de estúpidos, no tiene reglamentos ni leyes, algunos posan de líderes y consiguen ejercer un gran efecto y coordinación en el grupo en donde tienen influencia. Cipolla identifica dos factores a considerar en esta conducta con el fin de explicar este comportamiento humano; beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo y beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros, por lo que los dividió en grupos de cuatro caracterizándolos en un primer grupo, al que llamó de los inteligentes, que benefician a los demás y a sí mismos; un segundo grupo, el de los incautos o desgraciados que benefician a los demás y se perjudican a sí mismos; un tercer grupo, el de los estúpidos, que perjudican a los demás y así mismos y un cuarto grupo, el de los malvados o bandidos que perjudican a los demás y se benefician a sí mismos. Un peligro latente que considera Cipolla en cuanto a los estúpidos, es que "inexorablemente subestimamos la cantidad de estúpidos que hay en circulación" por lo que siempre seremos sorprendidos por su presencia ya que, se disfrazan de inteligentes y no tienen que ver raza, religión, clase social e incluso capacidades cognitivas, siempre existirá una proporción de estúpidos que subestimaremos. Para este autor y desde el punto de vista meramente utilitarista, un malvado es preferible a un estúpido, ya que en las actividades del malvado algunos bienes cambian de manos, pero las actividades del estúpido no benefician a nadie. Desde 1988 Cipolla asevera que el progreso o decadencia de una sociedad está marcada por el poder que les dan a los estúpidos, por lo que se puede afirmar que no hay nada más peligroso para una sociedad que un estúpido con poder, ya que las decisiones estúpidas que tome, afectarán la prosperidad y el beneficio de todos los demás. Sin dudas todos estamos padeciendo y corroborando en esta coyuntura del país lo que hace algún tiempo planteó en tono sarcástico Cipolla. La asertividad y la inteligencia combaten a la estupidez, pero, ante un enorme grupo de estúpidos que creen que hacen lo correcto y que tienen la razón, no hay argumentos que valgan.