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Opinión

Temor a lo privado

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
3 de julio de 2024

La tensión entre lo individual y lo social moldea la vida. El artículo explora cómo el poder y la economía impactan la libertad personal, desde la vivienda hasta el mercado laboral, en un contexto de polarización en Colombia.

Por Fernando Negrete M. En el proceso de crecimiento y formación de una persona se desarrolla un conflicto entre lo individual y lo colectivo o social que empieza con predominio de lo primero y que luego se va condicionando a lo que existe en el medio tendiendo por imponerse lo social en detrimento de la iniciativa, la libertad de pensamiento y de elegir, lo que se considera plausible porque sin reglas de convivencia, se viviría lo que algunos consideran "ley de la selva" en donde los más fuertes terminan reinando. Esta división trasciende la persona que está inserta en una vivienda, casa, apartamento, finca, en un hogar, cuya característica principal es su privacidad y es tan sagrado esto que los códigos o la ley impiden que "autoridad" alguna penetre en el domicilio sin orden de un juez, con lo cual lo privado es por esencia el estado normal o natural de una persona, hasta que se lanza a caminar para ir a la calle a buscar los medios para su subsistencia. Luego en lo social la persona estudia en instituciones públicas o privadas que albergan más de un 20 % de la población y cuando se vincula al mercado de trabajo, en una economía mixta, dependiendo del sector donde se incorpore de forma dependiente o independiente, su vida seguirá siendo privada porque solo así, estará en mejores condiciones para desarrollar sus capacidades, reclamando solo que lo público facilite el marco legal y provea los medios para que el talento humano siga avanzando. Resulta que en la época de advenimiento del capitalismo y su acumulación de capital bajo el "látigo" del empleador y la reacción de los obreros por un estado libre de propiedad privada, al final terminó en la anulación de la persona o individuo con todas las consecuencias de negación de las libertades y la consolidación de una burocracia con control total de la sociedad, que no entiende de igualdad de derechos, sino los propios y de quienes comulgan con sus ideas. Desde esta perspectiva, al asumir el poder bajo la concepción de que lo privado debe ser reducido a su mínima expresión, se pasa de las frases de "exprópielo" de Venezuela, a la de volver públicos todos los servicios como se pretendió con la reforma a la salud, luego con la educación, la pensional y la laboral que se olvida que el 58 % del empleo en Colombia es informal, incapaz de generar los recursos que las crecientes demandas por subsidio exigen, dado los niveles de pobreza existente. Lastimosamente, el ejercicio del poder en Colombia ha sido excluyente en detrimento de un desarrollo apropiado que supere esa dicotomía entre lo público y lo privado, lo personal y social, y enderece las cosas para que los dos hagan parte de un mismo proceso.