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Opinión

Tan solo un instante para cambiarle la vida a alguien

José J. Vergara Díaz
José J. Vergara Díaz
Columnista
20 de mayo de 2026

Si todavía no se ha inscrito en la Media Maratón Dorada 2026, hágalo. No tiene que ser atleta, no tiene que correr 21 kilómetros, ni romper cronómetros. Puede caminar 5K, trotar suave, ir en grupo, mejorar sus marcas si ya corre, llevar a la familia, tomarse fotos, sudar un rato y volver a la casa con la sensación de haber hecho algo útil. Porque eso es, al final, esta carrera, una excusa maravillosa para mover el cuerpo y recordarnos que todavía somos capaces de movernos por otros.

La edición de este año, programada para este próximo domingo en Montería, llega además con una carga emocional distinta. Se corre por los niños con cáncer apoyados por la Fundación Imat y por el sueño de "Macondo", la casa que busca albergar a pacientes pediátricos y sus cuidadores de toda Córdoba; y también se corre por familias golpeadas por las inundaciones recientes. Se corre por gente que, literalmente, perdió casi todo. Llevo varios años participando en esta carrera y hay algo que siempre me llama la atención: es que la Media Maratón Dorada no tiene el ambiente frío de las competencias obsesionadas con marcas y ritmos. Aquí uno ve médicos, pacientes, sobrevivientes, familias enteras, corredores experimentados y personas que probablemente nunca habían usado tenis deportivos antes de inscribirse. Y eso tiene un enorme valor en salud pública. Porque sí, caminar también cuenta. En la práctica médica insistimos mucho en el ejercicio físico, pero la gente suele imaginar inmediatamente gimnasios imposibles, rutinas extremas o cuerpos perfectos de redes sociales. La realidad es mucho más simple y menos glamorosa, a la larga, el cuerpo humano necesita moverse. Caminar regularmente disminuye el riesgo cardiovascular, mejora la presión arterial, ayuda a controlar la glucosa, reduce síntomas de ansiedad y depresión, mejora el sueño y fortalece la capacidad funcional. Y cuando esa actividad física ocurre en espacios colectivos, además aparece algo que pocas veces medimos, pero que importa muchísimo, y es la conexión social. Las carreras recreativas están creciendo porque, en medio de una sociedad agotada, aislada y permanentemente pegada a una pantalla, ofrecen contacto humano real. La gente conversa, se acompaña, se anima, comparte agua, se ríe, tira selfies y se toma Montería por unas horas. Eso también es salud. Además, hay un detalle poderoso detrás del lema de esta edición: "Tan solo un instante". En oncología uno aprende rápido que la vida puede cambiar en un instante. Un diagnóstico, una llamada, un resultado, una cirugía. Pero también puede cambiar en un instante la solidaridad de una ciudad entera decidiendo salir a correr para ayudar. Más de 5.000 personas participarían este año entre atletas, aficionados y ciudadanos del común. Imposible que todos hagan podio, pero eso aquí da igual. La verdadera victoria es entender que el deporte también puede servir para construir comunidad, financiar esperanza y recordarnos que todavía hay causas que valen el esfuerzo físico de levantarse temprano un domingo. Nos vemos el 24 de mayo en Montería. Aunque sea caminando, aunque sea lento. Aunque sea tan solo un instante.