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Opinión

Talento colombiano 'desaprovechado'

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
4 de agosto de 2023

Documental revela que magnates israelíes impulsan avances científicos, contrastando con la ostentación de otros ricos. Colombia podría inspirarse en este altruismo para potenciar su desarrollo.

Por Arianna Córdoba Díaz* En un documental, se menciona que los magnates y personas adineradas de Israel patrocinan desarrollos científicos que benefician a la humanidad, como nuevas vacunas, sistemas productivos, mejoras agrícolas y avances médicos. A diferencia de otros grandes potentados del mundo que ostentan su riqueza con colecciones de Rolls Royces, diamantes y palacios de oro, los israelitas prefieren hacer alarde de su prosperidad a través de acciones altruistas. No sé qué tan cierta sea esta teoría, pero sería beneficioso ponerla en práctica en todos los países, especialmente en Colombia. Aquí, se aprecia día a día que son pocos los dispuestos a dar por el simple hecho de hacerlo, y es triste ver que, a pesar del talento e inteligencia de los colombianos, prevalece el deseo de salirse con la suya a como dé lugar, sin importar dañar a los demás. Los colombianos tienen sorprendentes capacidades y creatividad, pero desafortunadamente, en más de una ocasión, estas son empleadas para hacer el mal o actuar incorrectamente. Si en lugar de dedicarse a negocios ilícitos, aquellos involucrados en el narcotráfico decidieran emprender acciones positivas, el país sería reconocido positivamente y el PIB sería muy alto. Además de los negocios ilícitos, también es doloroso ver cómo el ingenio se emplea para hacer daño o sacar provecho de cualquier oportunidad, desde falsificaciones y mentiras hasta estafas, lo cual mancha el talento colombiano con oportunismo y maldad. En algunos sectores, estas prácticas se están normalizando, argumentando que si alguien más lo hizo, ellos también pueden hacerlo, propagando el daño por todo el territorio nacional. Por otro lado, también existen personas que actúan por odio hacia los demás, sin buscar enriquecerse, sino simplemente por el placer de causar daño a quienes consideran sus enemigos. En resumen, estamos lejos de implantar en nuestro territorio la conducta de los magnates de Israel, pero al menos, cada uno debería autocontrolarse cuando sienta la imperiosa necesidad de hacer el mal. *Jefe de Programa de Comunicación Social – Unisinú