Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Suerte de las mujeres en la Santa Inquisición

Omaira Enríquez
Omaira Enríquez
Columnista
20 de julio de 2024

La Inquisición, un período oscuro, persiguió a mujeres acusadas de herejía y brujería. Sometidas a tortura y ejecución, la misoginia y la fe se entrelazaron brutalmente.

Por Omaira L. Henríquez Morales La Santa Inquisición fue un período oscuro y tenebroso en la historia de la humanidad, el cual debería darnos pena y vergüenza, escenario en el que miles de personas fueron perseguidas, torturadas y ejecutadas por la Santa Iglesia Católica en nombre de la fe. Y a este salvajismo no fuimos ajenas las mujeres, ya que cobró la vida de miles y miles de ellas. Las mujeres en la Santa Inquisición eran consideradas una amenaza para la fe católica por diversas razones. En primer lugar, se creía que las mujeres eran más propensas a caer en la herejía y la brujería debido a su supuesta debilidad espiritual y emocional. Además, la misoginia de la época llevaba a la creencia de que las mujeres eran criaturas malvadas y pecaminosas que debían ser sometidas y controladas por los hombres. Las acusaciones de brujería eran especialmente comunes entre las mujeres durante la Inquisición. Se creía que las brujas eran mujeres que habían vendido sus almas al diablo a cambio de poderes sobrenaturales. Se decía que practicaban rituales oscuros y realizaban hechizos para dañar a otros. Muchas mujeres fueron torturadas y ejecutadas por supuestas prácticas de brujería, aunque en realidad eran inocentes. Además de las acusaciones de brujería, las mujeres también eran perseguidas por otros delitos considerados heréticos por la Iglesia. Por ejemplo, aquellas que se atrevían a cuestionar la autoridad de la Iglesia o a expresar ideas consideradas subversivas eran consideradas herejes y podían ser castigadas con la muerte. La Inquisición también se centraba en controlar la sexualidad de las mujeres. Aquellas que eran acusadas de cometer actos sexuales considerados inmorales, como la homosexualidad o el adulterio, también eran perseguidas y castigadas por la Iglesia. En muchos casos, las mujeres acusadas de herejía o brujería eran sometidas a terribles torturas para obligarlas a confesar sus supuestos crímenes. La Inquisición utilizaba métodos como la tortura de la cuerda, la tortura del agua y la tortura del potro para obtener confesiones de las acusadas, muchas de las cuales eran falsas y obtenidas bajo coacción. A pesar de todo esto, algunas mujeres lograron resistir a la Inquisición y enfrentar su persecución con valentía. Muchas se negaron a confesar a pesar de la tortura, prefiriendo morir antes que traicionar sus creencias. Algunas mujeres incluso lograron escapar de la Inquisición y vivir en la clandestinidad para evitar ser capturadas. En resumen, el panorama para las mujeres siempre ha estado marcado por ataques, conspiraciones, atropellos, entre otras, y mírese qué peligrosa combinación de religión y mujer. Teniendo que asumir una dura realidad en la que eran consideradas seres pecaminosos y peligrosos por la Iglesia Católica. Muchas fueron perseguidas, torturadas y ejecutadas por supuestos crímenes de herejía y brujería, aunque en realidad eran inocentes. A pesar de todo, algunas mujeres lograron resistir a la Inquisición y enfrentar su persecución con valentía, convirtiéndose en símbolos de resistencia y lucha por la justicia. A día de hoy podemos ver rezagos de ello encontrándose en algunos mandatos religiosos.