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Opinión

Sucesión de milagros

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
9 de agosto de 2024

Benjamín Otero, nacido en 1934, forjó su vida entre estudios y trabajo. Su historia familiar, desde Valencia hasta su labor, marcó su camino. Hoy disfruta su vejez.

Por Ensuncho De La Bárcena Nació el 26 de julio de 1934, en una finca llamada La Florida. A pesar de ser el primogénito, fue bautizado Benjamín, como el predilecto y último hijo de Jacob. Según la Real Academia Española, un otero es un "cerro aislado que domina un llano" y los Otero llegaron precisamente de Valencia, España, a principios del siglo XIX. Cuenta don Benja que por razones económicas y de salud: huyéndole a la hambruna y a la peste bubónica. Eran tres hermanos y los dos primeros se fueron para Zapatoca, mientras que el menor llegó a Sampués. Luis Otero Alandete fue el abuelo de don José María Otero Jarava, que se casó con doña Irene Ponce y tuvieron 10 hijos, entre ellos, don Benjamín Otero Ponce; quien nació el 13 de diciembre de 1913 y se casó con doña Isabel Segunda Monterroza Vergara, nacida el 1 de junio de 1914. Ellos son los papás de don Benja, el mayor de 10 hermanos: Ana Irene, Yolanda, William, Olimpo, Miriam, Hilda, Rafael, Germán y Esperanza. Estudió la primaria en la Escuela de don Presentado Fortich Pión y de don Vicente de Santis. En 1947 viajó a Corozal a seguir estudios, pero solo duró un año. De allí pasó al Instituto Sabanas, en Sincelejo, donde hizo 3 más. Dejó de estudiar 4 años, pero le pidió a su mamá que le permitiera seguir y ella lo apoyó. Viajó a Medellín para estudiar Economía y Comercio en la Universidad Pontificia Bolivariana. Al volver a su pueblo le propusieron ser profesor, pero no aceptó. Entró a trabajar en La Caja Agraria y luego en la Administración Nacional de Impuestos, como Recaudador. Entonces apareció el amor de su vida: Doña María Isabel Bárcena Isaza, mi tía Mayito, con quien se casó el día de su 25º cumpleaños, el 26 de julio de 1959; mientras que ella estaba próxima a cumplir 20, porque nació el 19 de agosto de 1939. Fruto de este bendito amor, digno de una novela romántica, nacieron mis primos: Jorge Luis, Enrique Carlos, María Isabel y Marta Cecilia. Después de seis décadas luchando por sus hijos en Sahagún, San Pedro, Montería y Cartagena, ahora respiran la tranquilidad de San Marcos, donde son una pareja servicial y distinguida. Tienen seis nietos amados y un primer bisnieto que cuidan y consienten. En los últimos años mi tía Mayito se ha caído tres veces, pero hemos salido adelante con ánimo, fe y paciencia. Con la ayuda de Dios, el abrazo de la Virgen María, la ciencia médica y las oraciones de la Familia, como acabamos de comprobar hace una semana.