
Soto y su veto

El presidente de Jaguares, Nelson Soto, niega acreditación a periodista por críticas. Acto de intolerancia y falta de transparencia que perjudica al club y a la afición.
El reciente acto de represión del presidente de Jaguares, Nelson Soto Duque, al negar la acreditación de un periodista de El Meridiano para el cubrimiento de los partidos de la Primera B no solo es una muestra de intolerancia, sino también una táctica desesperada que pone de manifiesto su incapacidad para enfrentar críticas constructivas. Negarse a aceptar el periodismo crítico evidencia una falta de transparencia y un intento de silenciar voces que podrían beneficiar al fútbol en Montería. El malestar de Soto ante las denuncias sobre Jaime Díaz y el escándalo de apuestas refleja su renuencia a abordar problemas graves que afectan a su equipo. Esta actitud no solo menoscaba la credibilidad de la dirección del club, sino que también contribuye a la desconfianza entre los aficionados, que merecen información veraz sobre su equipo. La independencia de la prensa no puede ser un blanco de retaliaciones por informes verídicos. La responsabilidad de un dirigente no solo involucra la gestión interna, sino también la aceptación de la crítica y la transparencia necesaria para llevar un equipo a la grandeza. La falta de autocrítica de Soto es otra señal de una gestión que no aprende de sus errores. Es hora de que el presidente de Jaguares asuma su responsabilidad y permita que el periodismo cumpla su labor de informar a la comunidad. Silenciar a la prensa no es la solución; al contrario, solo profundiza la crisis del club y la insatisfacción de sus seguidores. El Meridiano critica y también felicita, en las ocasiones que lo amerita. No somos del 'comité de aplausos' de Nelson Soto, presidente de Jaguares.