
S.O.S: el aprendiz Sena en Sucre, víctima silenciosa de una secuencia de malas administraciones

Los paros en el Sena regional Sucre perjudican a aprendices. Exigen nombramiento de director en propiedad para resolver conflictos y garantizar educación. La transparencia y diálogo son claves.
Por Silverio Herrera Caraballo Los continuos paros y ceses de actividades académicas en el Sena, en la regional Sucre, han puesto en evidencia las graves consecuencias que estas situaciones generan para los aprendices. Cientos de jóvenes y adultos que buscan una oportunidad para formarse y mejorar su futuro, se ven atrapados en un conflicto institucional que pone en riesgo su educación y, por ende, su desarrollo personal, sea como técnicos y/o tecnólogos que es la meta deseada. En este contexto, es crucial reflexionar sobre lo que el Sena como institución debe hacer para evitar que estos escenarios se repitan, entendiendo que la principal demanda de los actores involucrados es el nombramiento de un director en propiedad para la regional, que a la fecha y desde la salida de Marcos Gómez Ordosgoitia, ha tenido cuatro encargos, los que han pasado sin pena ni gloria, incluyendo el presente. En primer lugar, es importante reconocer que el aprendiz es el eslabón más humilde y por ende el más vulnerable de la cadena educativa, pero así mismo el más importante, pues son la razón de ser de la institución. La suspensión de las actividades académicas significa no solo un retraso en su formación, sino también una afectación a sus motivaciones y expectativas personales. Cada día sin clases es un día perdido en su proceso de aprendizaje, lo cual puede traducirse en una pérdida de oportunidades laborales futuras y una mayor incertidumbre sobre su capacidad para contribuir al desarrollo de su comunidad. En este sentido, el Sena tiene la responsabilidad ineludible de garantizar su continuidad de los procesos educativos, incluso en tiempos de crisis. Para evitar que los paros y ceses de actividades continúen perjudicando a los aprendices, el Sena debe priorizar una gestión de dirección y administración mucho más eficaz y transparente. Esto implica, en primer lugar, para el caso de Sucre, el urgente nombramiento de un director regional en propiedad, una figura con la autoridad y el compromiso necesario para liderar la institución en momentos de dificultad. La falta de un liderazgo claro y constante no solo genera incertidumbre entre el personal administrativo, instructores y aprendices, sino que también limita la capacidad de la institución para responder de manera oportuna a los desafíos que enfrenta. Un director en propiedad, elegido con base en criterios de idoneidad y mérito, tendría la capacidad de implementar políticas que fortalezcan la estabilidad institucional y promuevan un ambiente de trabajo colaborativo; además, esta figura debería ser un puente de comunicación efectiva entre los diferentes actores involucrados en la educación, asegurando que las demandas de los aprendices, instructores, trabajadores (sindicalizados o no) y las necesidades de los aprendices sean atendidas de manera equilibrada. Lo anterior es crucial pues no se puede seguir teniendo al Sena como un predio de la finca del político a quien por la corrupta burocracia le correspondió en esta ocasión, eso ha sido siempre así. Es necesario que si desde el interior del Sena, no detienen la corrupción y/o frenan la burocracia politiquera, sean los organismos de control quienes lo hagan, en especial en la contratación; lo dejo así, pues no es a mí a quien le corresponde ahondar en el tema, como dicen, el que entendió, entendió. Por otro lado, el Sena, debe fortalecer sus mecanismos de resolución de conflictos internos, que son la génesis del problema, casi siempre son por la burocracia enquistada, los bandos de cada cuota política. Es esencial que existan canales de diálogo permanentes y efectivos, donde las inquietudes de las partes afectadas sean escuchadas y atendidas antes de que escalen a situaciones de paro como el actual. La creación de mesas de trabajo permanentes que incluyan a representantes de todas las partes interesadas podría ser una solución viable para prevenir la recurrencia de estos conflictos, pero sin politiquería, el Sena necesita desarrollar una estrategia de comunicación clara y transparente con sus aprendices, mantenerlos informados sobre las decisiones que se toman y cómo estas afectan su formación es fundamental para evitar el descontento y la incertidumbre. La transparencia en la gestión y la rendición de cuentas son esenciales para generar confianza en la institución y asegurar que los aprendices se sientan parte del proceso educativo, incluso en tiempos de crisis. El objetivo debe ser siempre buscar soluciones que prioricen el bienestar y la continuidad educativa, La educación no puede darse el lujo de detenerse, y es responsabilidad del Sena garantizar que así sea. Coletilla: Aquí la responsabilidad no ha sido de uno en particular, sino de todos los que han estado en cabeza de la regional en Sucre. Nunca he estado en contra de la actividad sindical en Colombia, por el contrario, como constitucionalista y defensor del Estado de derecho, en este caso, doy la razón a quien le asiste. He leído los pliegos de petición del Sindesena y en realidad es deber de todos apoyarlos, pero por favor: denle pronta solución a esta crisis.